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martes, 11 de diciembre de 2012

CRONICAS DE LA HERMANDAD BLANCA


ESTE MES DE AGOSTO DIVERSOS GRUPOS EXPEDICIONARIOS se CONECTARON CON LUGARES DE PODER DE LA HERMANDAD BLANCA,
ESPECIALMENTE EN EL MUNDO ANDINO. VIBRANDO EN ESA ENERGÍA, COMPARTO EN ESTE ARTÍCULO UN RESUMEN DE
ALGUNAS INFORMACIONES QUE RECIBIMOS EN PAITITI, EN 1996. HABLA SOBRE LOS INCAS, LOS LUGARES DE PODER, Y QUIÉNES
SON LOS MAESTROS INTRATERRENOS.

“Treinta y dos están allí de los hijos de la luz,
quienes han venido a vivir entre la humanidad
buscando como liberar de la esclavitud de las
tinieblas a los que estaban atrapados por la
fuerza del más allá...”
Thot el Atlante.
(Tablas Esmeralda)

Nota del autor: Redacto este texto originalmente en 1996. Dos años más tarde lo incluyo en su libro “Los Maestros del Paititi”. La
historia que recibí sobre los incas en el Manú, y que investiguo en Cusco, ha sido reproducida y mencionada por nuestros grupos
de contacto y otros caminantes afines al mismo mensaje. Comparto el texto original, escrito hace más de 15 años, pero vigente
y revelador.

El Reino Intraterrestre
He aquí que una fuerza interplanetaria de paz llegó a la Tierra para fundar lo que sería la Gran Hermandad Blanca de nuestro
mundo; de esta forma se conseguiría el equilibrio necesario para que el ser humano pudiese continuar con su proceso de
evolución. Estos 32 Maestros extraterrestres se ubicaron en galerías subterráneas en una región secreta del desierto de Gobi;
desde allí velarían por la “quinta humanidad”, enfrentándose a las fuerzas oscuras que se mantenían perseverantes en su
consigna de hacer caer al hombre.
Cada uno de ellos representaba una civilización del espacio. Eran seres sabios y llenos de amor. Ello los calificaba como los más
aptos para llevar a cabo la misión de incorporar en nuestro mundo la semilla de la luz. Todo este despliegue de fuerzas superiores
venía emanado de lo alto.
Una vez que los Mentores de la Luz se establecieron en sus Salones de Amenti (templos intraterrestres que ya habían sido acondi-
cionados por seres procedentes de Sirio), construyeron un impresionante disco metálico, hecho con una extraña aleación de minerales
extraterrestres y de nuestro mundo. Este evento nos trae a la memoria el Oricalco de los Atlantes —descrito por Platón—, un desco-
nocido metal que era muy preciado en la civilización sumergida.
Se trataba pues, del Disco Solar, una llave que abre las puertas entre las dimensiones y que puede “llevar” al planeta entero al Real
Tiempo del Universo. Asimismo, el disco representaba al Sol Central de nuestra galaxia, fuente importante de energía que llega a
toda nuestra Vía Láctea, bañándola con la transmutadora fuerza de la Luz Violeta.
Debo mencionar, también, que las radiaciones solares o energía Cilial de nuestro Sol, son canalizadas por el poderoso disco de los
Maestros. En los mundos evolucionados, se aprovecha al máximo el poder de las estrellas. Lamentablemente, en algunos casos,
este conocimiento degeneró en nuestro planeta. El procedimiento original sería luego confundido con un culto a la forma, pero que
encierra un recuerdo ancestral de naturaleza cósmica. El Disco Solar se constituiría en el santo emblema de la Hermandad Blanca,
representado gráficamente con la figura de tres círculos concéntricos: los tres planos, los tres universos, la trinidad sagrada y la
ley del triángulo.
No obstante, la Jerarquía venida del espacio sabía que no podría prolongarse indefinidamente en sus cuerpos físicos. Habría que
dejar una “posta”, para así poder perpetuar la noble tarea.
Entonces los 32 Mentores de la Luz vieron en los Estekna-Manés o mestizos, que habían sobrevivido a la destrucción de la Atlántida,
el reemplazo perfecto. Así, luego de confiarles la magna obra, les entregaron el Disco Solar, que sería colocado en un templo subter-
ráneo cerca al actual lago Titicaca.

Ciudad Eterna
Este lugar era llamado “Ciudad Eterna”, la antigua Wiñaymarca del gran Huyustus, el primer Gran Maestre de “los sacerdotes salvados
de las aguas”. Para nuestra suerte, aún podemos rastrear la historia de aquel empolvado tiempo. Por ejemplo, Kitari, uno de los más
grandes quipucamayocs del incanato —aquellos que guardaban los archivos históricos del Imperio—, nos cuenta que Huyustus era un
señor poderoso, rubio y de ojos azules... Hoy en día los pescadores del Titicaca —en el lado Boliviano— recuerdan la historia de la
antigua Wiñaymarca, la morada de los gigantes y la magia. El mismo Pedro Cieza de León (reputado cronista español), recogió un dato
interesante: cuando los incas llegaron a Tiahuanaco —que es parte de lo que fue Ciudad Eterna— hallaron a la misteriosa ciudad en
ruinas , lo cual ya nos indica qué tan antigua era...

Arriba: Tiahuanaco, la ciudad de piedra más antigua de América (Bolivia).

Por otro lado, el inca Garcilaso de la Vega escribía en sus Comentarios Reales (1609) que un hombre apareció en Tiahuanaco cuando
“cesaron las aguas”2 , lo que también nos hace recordar la migración de los sobrevivientes atlantes hacia la cordillera de los Andes.
Sobre la existencia de los gigantes, no nos debemos sorprender en lo absoluto, por cuanto los cronistas antiguos hacen amplia referencia
a ellos. De igual forma, en todas las culturas, encontramos claras alusiones a seres de gran estatura. En la India se habla de los Dânavas y
los Daityas; en Ceilán de los Râksharas; en Grecia hallamos a los legendarios Titanes; Caldea, por su parte, mantiene en su memoria la existencia de los Izdubars (Nimrod); los Judíos los Emins de la tierra de Moab. Y así podríamos continuar ya que la lista es larga. Además, por si el lector aún tiene dudas, existen fósiles de los gigantes, los mismos que alcanzan una estatura de 3.75 a 4.00 metros. Los antropólogos han acuñado el término de “gigante pithecus” y “megatropo” para identificarlos. Recordemos tan sólo el hombre del sur de China, Java y Transwaal.
Las leyendas incas mencionan a estos gigantes una y otra vez. En el Perú antiguo, por ejemplo, se afirma que en tiempos del incanato hubo una llegada masiva de gigantes en las costas de Lambayeque (!). ¿Quiénes eran? ¿De dónde venían? ¿Tenían relación con la Atlántida?
El gigantismo de algunos atlantes se debía a la hibridación con seres extraterrestres de gran estatura; así se transmitió el código genético necesario para que ello sucediese. En la Biblia, así como en otros textos sagrados, existen diversos relatos de la unión de “los dioses” con las hijas de los mortales. Por ejemplo, puedo citar algunas líneas del Génesis que de seguro nos harán reflexionar sobre nuestro pasado cósmico:
  “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la Tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas...”
Y el Génesis también afirma:
  “Había gigantes en la Tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre...” 3
Una vez que los Maestros extraterrestres depositaron en manos de los sacerdotes atlantes el Disco Solar, criogenizaron sus cuerpos, dejándolos en estado de animación suspendida. Sus espíritus estarían desenvolviéndose en otros planos y dimensiones para continuar y vigilar desde allí el proceso de iluminación de la humanidad. Sus cuerpos, y la gran nave blanca en la cual vinieron, aun permanecen bajo las impenetrables arenas del desierto de Gobi, allí donde ninguna presencia humana se ha acercado...
Nota del autor: Luego del viaje al Gobi de 2007, se nos confirmó la existencia de la nave y los 32 cuerpos criogenizados. Fueron trasladados desde el gran desierto mongol a una montaña sagrada en Siberia, llamada Belukha, en la cordillera del Altai.

La semilla de la civilización
Mientras esto ocurría, algunos de los Estekna-Manés dejarían su morada subterránea para contribuir con el desarrollo de los Proyectos de Civilización. Ello sucedió por designio de los Mayores, para que así se inicie la “quinta raza”, la actual humanidad. El apoyo de los Estekna-Manés se daría sólo en un principio, procurando no alentar dependencias y manteniendo en el más absoluto secreto las entradas al reino intraterrestre.
África, Centroamérica y Sudamérica —entre otras regiones del mundo— fueron los lugares elegidos, impulsándose en forma asombrosa el desarrollo de las culturas que se encontraban en proceso de nacimiento. Es por ello que en la historia antigua encontramos la sospechosa presencia de “héroes civilizadores”; por ejemplo, en el valle del Nilo el Estekna-Manés “Adris Segundo” o “Thot el Atlante” (conocido también como Hermes Trismegisto), contribuyó significativamente en el estudio de las leyes del Universo. Muchas escuelas esotéricas hallan sus raíces en la sabiduría de Thot, incluso a él se le suele atribuir la invención de la escritura jeroglífica, de la ciencia y las artes. Es bien sabido por los estudiosos que Pitágoras, Empédocles, Arquelao, Sócrates, Platón, Aristóteles, Hipócrates, Demócrito, y otros respetables sabios, sacaron su ciencia de los escritos de Hermes o Thot, dados a conocer por los sacerdotes de Egipto4 .
Existen antecedentes de la sabiduría atlante en África; sin embargo, ante los claros indicios, muchos arqueólogos han creído toparse con una interesante ficción; es decir, no le dan crédito a aquello que consideran “fantástico”. Así tenemos el caso del papiro Satni Khamoi, donde se habla de un personaje llamado Neferkeptah que pretendía conquistar un libro de magia escrito por el mismísimo Thot utilizando para ello un grupo de androides (!).
Nos encontramos ante el extraordinario testimonio del pasado, donde un grupo de sabios, guiados por los designios del Plan Cósmico, ayudaron a los pueblos a crecer y consolidarse como importantes culturas. La Gran Hermandad Blanca nos ha hablado de ello, y esto nos motiva a dirigir nuestra acuciosa mirada hacia Viracocha, Quetzacoatl, Kukulcán y otros sugerentes “dioses evangelizadores”.
En el caso concreto de Kukulcán, es atrayente saber que durante las investigaciones realizadas entre 1949 y 1952, el arqueólogo mexicano Alberto Ruz Lhuillier descubrió en el Templo de las Inscripciones, en Palenque, una cámara funeraria que contenía una losa monolítica de 3.80 metros de largo y 2.20 de ancho. Lo interesante es que la losa tiene unos misteriosos grabados que representan al Señor Pacal —asociado por los estudiosos con la enigmática figura del “dios” Kukulcán— y, para sorpresa de muchos, Pacal aparece en el grabado manipulando una especie de máquina que se asemeja a un cohete de propulsión5 .
Arriba: la polémica losa de Palenque. 60 años más tarde, sigue despertando todo tipo de opiniones.

La ayuda de los Maestros siempre estuvo allí, cerca nuestro. A consecuencia de la destrucción de la Atlántida, ellos conformarían una imponente civilización subterránea, constituyéndose como los herederos de la magna obra iniciada por los 32 Mentores de la Luz. Inicialmente, la Gran Hermandad Blanca de nuestro mundo se hallaba conformada por seres extraterrestres ⎯la primera generación⎯. Luego por mestizos ⎯Estekna-Manés o segunda generación⎯ que sintetizaban en su cuerpo físico los códigos genéticos de una raza venida del espacio y otra que creció en la Tierra. El final es sencillo de adivinar: el hombre ⎯la tercera y última generación⎯ asumiría la posta final, ya que él mismo, y nadie más, tiene la responsabilidad medular de la evolución planetaria. Por ello la Jerarquía se “humaniza” conforme se van cumpliendo los designios del Plan Cósmico.
Al reflexionar sobre esta importante misión del ser humano, aparece en nuestra mente aquella frase tan repetida por los Guías extraterrestres: “Sólo el hombre puede salvar al hombre”, y ello también implica a la humanidad interior que llevamos dentro, esperando surgir en medio de una crisis de valores que nos amenaza con aprisionarnos y, finalmente, destruirnos.

El proyecto inca
Ciudad Eterna se mantuvo activa por miles de años. Su maravillosa arquitectura se erguía desde las galerías intraterrenas hasta sobrepasar la helada superficie andina, mostrando sus colosales paredes y sus finos grabados en la roca. Este centro espiritual, la legendaria Wiñaymarca que otrora se mantuvo resplandeciente en las cercanías del lago sagrado, cobijó a una estirpe de sabios, herederos de un conocimiento antiguo y de una noble responsabilidad. Así era Ciudad Eterna, cuyo único testimonio se ampara en las leyendas y en las ciclópeas ruinas de Tiahuanaco.
No obstante, su conformación pacífica e inofensiva la transformaría en un blanco sencillo para los aguerridos pueblos que habían surgido. Ante la amenaza, los Maestros pusieron a salvo el Disco Solar, y sellaron la entrada del templo subterráneo que lo albergaba. Los invasores nunca encontrarían el recinto secreto, aunque llegaron a dar muerte a varios sacerdotes de la ciudad.
Uno de los descendientes directos de Huyustus —quien fuese el primer Gran Maestre de Wiñaymarca— se dirigió hacia una isla del gran lago sagrado. Él sabía que en aquel lugar (la actual isla del Sol en Bolivia) se encontraba un antiguo túnel que le ayudaría a escapar del peligro inminente. Este hombre, hábil e inteligente, sería conocido más tarde como Manco Cápac o Ayar Manco.
Manco Cápac comprobó que muchos hombres se hallaban en estado de barbarie, y lejos de sentir rechazo hacia ellos, se apiadó del ritmo tan violento que llevaban. De esta forma, guiado por una fuerza superior, decidió ayudar a aquellos pueblos para que conociesen la luz de la civilización. La Confederación Galáctica respaldaba las intenciones de Manco Cápac, otorgándole el apoyo necesario para iniciar lo que se denominaría Proyecto-Inca. Cabe mencionar que Manco Cápac no estaba solo. Ayudado de su hermana de sangre, quien es mencionada en las leyendas andinas como Mama Ocllo, iniciaron el proyecto. Ambos, siendo muy niños, ya habían sido preparados por seres extraterrestres para tal cometido. Este detalle tampoco nos debe escandalizar, al menos si escuchamos la historia de Orejona, una visitante de Venus que se afincó en el Titicaca, donde se unió con un campesino llamado Toma. Las crónicas de aquella época hablan de ello. Existen muchos antecedentes de una posible visita extraterrestre en Perú y Bolivia.

Arriba: representación de Manco Cápac.

El proyecto de sembrar las bases de una nueva civilización se llevaría a cabo en el Qosqo (Cusco), lugar magnético que reunía las condiciones para servir de escenario a una elevada cultura. El resto de la historia ya se conoce: el resultado fue el gran Imperio del Tawantinsuyo.
Gracias a un antiguo conocimiento, se conquistaron las difíciles cimas de la cordillera de los Andes, construyendo en sus flancos, soberbios caminos, templos y fortalezas de piedra que aún hoy en día serían difíciles de imitar. Los primeros tiempos de lo que podríamos llamar la “segunda dinastía Inca” —la primera corresponde a Tiahuanaco, con los “Apu Cápacs”— transcurrieron con suma felicidad, paz y abundancia. No pasaría mucho tiempo para que Manco Cápac revelara la existencia del Disco Solar. Así, antes de su muerte, le confió a Sinchi Roca —su sucesor— la entrada secreta al recinto subterráneo que se hallaba a orillas del Titicaca, conocido antiguamente como Mamacota o Puquinacocha (“lugar del origen”). El disco fue hallado y de inmediato fue trasladado al Cusco, donde se construiría el Qoricancha , el templo de oro dedicado al astro solar. Esta escena nos recuerda irremediablemente el Templo de Salomón y el Sancta Sanctorum donde se custodiaba el Arca de la Alianza. Lamentablemente, la sangre guerrera de los incas empezaría a surgir con violencia y descontrol. Guiados por Sinchi Roca —curiosamente Sinchi significa “guerrero”— llevaron a cabo un plan que procuraba expandir el Imperio más allá de los límites conocidos; ello se lograría a costa de encarnizadas luchas y prolongados enfrentamientos con los pueblos aledaños que, más tarde, se hallarían sometidos ante la poderosa mano del Inca. Éste era tan sólo el inicio de la expansión, que más tarde sería frenada y finalmente destruida con la llegada de los conquistadores españoles: era el final que el propio Imperio del Sol había decretado. Es interesante y, al mismo tiempo triste, comprobar cómo las grandes civilizaciones “atraen” su destrucción al desviar el camino y romper el equilibrio que establecen las leyes cósmicas.
Sin embargo, en esta ocasión, la Gran Hermandad Blanca no se hallaba al margen de estos acontecimientos.
Del centro principal de la Jerarquía, construido bajo tierra en las selvas de Madre de Dios —luego de la destrucción de la Atlántida— llegaron tres emisarios al Imperio, advirtiendo el desenlace fatal que se aproximaba. Los Amautas8  sabían que los enviados del reino intraterrestre se hallaban en lo cierto, ya que diversas señales que habían venido observando apuntaban a un final del Imperio Inca. Un ocaso profetizado. Entonces, luego de que se marcharon los emisarios, los ancianos quipucamayoc del Imperio escondieron todos los archivos que pudieron reunir de la cultura andina; de igual forma llevaron al Disco Solar hacia un lugar seguro. Un disco fabricado en oro puro, idéntico al original, sería puesto en reemplazo en la pared del templo interior del Qoricancha —esto para no despertar sospechas—. Ello sucedía secretamente, ya que los emisarios se presentaron sólo a un grupo de sabios, en quienes depositaron la responsabilidad de resguardar el conocimiento Inca y el sagrado Disco Solar. Nadie más podía saber lo que muy pronto ocurriría. Es interesante saber que el galeón español que se llevó la réplica del Disco Solar nunca llegó a su destino. Es bien sabido que muchas embarcaciones que llevaban oro a Europa naufragaron, y otras fueron presa de terribles pestes que ocasionaron gran mortandad en la tripulación. Todo ello sucedió como por arte de “magia”.
En 1533, con la peregrinación de Choque Auqui hacia la selva, el verdadero Disco Solar y los archivos habrían sido puestos finalmente a salvo.  Se dirigían precisamente allí, al Antisuyo mítico ⎯el Este selvático donde “salía el Sol”⎯, porque los incas sabían muy bien de la existencia de una ciudad de “dioses”, muy antigua, y sólo comparable en esplendor con el Qosqo; es por ello que del quechua Paykikin Qosqo (parecido al Cusco) vendría la palabra “Paititi”.
Nota del autor: a partir de un contacto físico en 2001, se nos amplió  esta información. El Disco Solar de Paititi “coordina” y “enlaza” energéticamente a otros doce discos de poder, repartidos en lugares estratégicos de fuerza en las Américas, desde Mount Shasta en California hasta la Península Antártica. Lugares como Roraima (Venezuela), Guatavita (Colombia), Titicaca (Bolivia), o Sierra del Roncador (Brasil), son algunos de los templos internos que protegen esas sagradas herramientas. Debo añadir que en agosto de 2005, se recibieron nuevos mensajes confirmando la existencia de otros discos, que complementarían este despliegue de elementos para crear una red de fuerza alrededor del planeta y garantizar su tránsito hacia un Real Tiempo del Universo.
Arriba: Ricardo González en la laguna de Guatavita, Colombia (2010). La historia del baño del oro del cacique de Guatavita no tiene nada que ver con la existencia de uno de los discos de poder en el lugar, no exactamente al interior de la laguna, sino en una galería subterránea bajo ella.
Más información sobre los Discos Solares: 
Quizá sea difícil aceptar todo esto, y aun más si nuestra mente se encuentra congestionada de sólidos paradigmas históricos. Pero en verdad, no importa si creemos o no en esta apasionante historia. Lo que realmente interesa es el mensaje que se encuentra plasmado en la desaparición de las antiguas civilizaciones. Ahora comprendemos por qué los Guías y los Maestros se encuentran tan pendientes de nuestro avance espiritual y toma de conciencia; también queda claro la prudente distancia que mantiene la Jerarquía, evitando intervenir ahora, directamente, en los acontecimientos. Ciertamente, el ser humano se halla en un punto donde puede estancarse una vez más, o franquear finalmente las puertas de una dimensión superior.
Desde un inicio, los Guías insistieron en la necesidad de recibir un conocimiento que aseguraría el tránsito de la humanidad hacía esferas superiores de evolución. Nosotros, que veníamos de una intensa jornada en busca de nuestro propio Paititi interior, entendimos la importancia de “saber”. Ahora conocíamos un poco más sobre el Paititi; y también un poco más sobre nosotros mismos.

Un lugar remoto y protegido
La llacta santa de Quañachoai —como denominan los hombres Q‘eros al Paititi— sólo abrirá sus puertas cuando los requerimientos del Plan Cósmico así lo dispongan. Nadie podría profanar el centro espiritual de los Paco-Pacuris o “Guardianes Primeros”, ellos saben muy bien que el antiguo conocimiento, depositado en manos equivocadas, atraería una nueva y descomunal destrucción, como las que hundieron a la Atlántida y a Mu. La ciudad estaría entonces en un lugar casi inaccesible, concentrada en el subsuelo y rodeada de una exuberante vegetación selvática que, cual pared de contención, evitaría que la persona incorrecta se aproxime. Ni siquiera los incas, con su amplia experiencia en arriesgadas expediciones, pudieron ingresar al reino secreto, salvo aquellos que posteriormente reunirían las condiciones como para lograrlo. Con ello me refiero a la peregrinación de Choque Auqui, el último inca secreto, quien sintetizaba en su persona los más elevados ideales de un Imperio que conoció por desdicha su holocausto.
Un misterioso cañón marcaría los límites entre el retiro de los Maestros y el mundo exterior. La naturaleza cobraría “magia” al cruzar el otro lado de este umbral natural, cual hechizo ancestral que prueba la firmeza del aspirante, seduciéndole a abandonar la hazaña. Ciertamente, aquel que se funde con la naturaleza, se ve libre de todo obstáculo. Incluso se le “abren” las puertas para dar finalmente con una de las entradas que le conduciría a un mundo inimaginable, y del cual, posiblemente, ya no podría regresar...
La actual humanidad aún no está preparada para develar el secreto del Paititi y del mundo subterráneo.
Además de todo esto, en la remota región selvática moran otras dificultades, como por ejemplo, la presencia de una presunta tribu de antropófagos que no vacila en ultimar a aquellos que van a buscar oro o a profanar los lugares sagrados. Pero sobre este punto es apenante observar cómo algunos exploradores han asociado equivocadamente a los pacíficos indios machiguengas con la tribu salvaje antes citada.
En una conocida revista limeña, salió publicado hace unos meses un artículo titulado “La saga de los exploradores perdidos” ⎯en agosto de 1996, mientras nosotros nos hallábamos en expedición al Paititi⎯. En el artículo se mencionaba la desaparición de Robert Nichols, quien se aventuró en el Manú para encontrar la legendaria El dorado. Más tarde, las fotografías del japonés Y. Sekino sacudieron el misterio al mostrar a unos machiguengas con las gruesas medallas de los exploradores perdidos, colgadas como un trofeo en el cuello. Según Sekino, ellos dieron muerte a Nichols y a sus acompañantes…
Con tristeza leímos el reportaje, ya que uno de los indios que aparecen en la fotografía es nada más y nada menos que “Pancho”, aquel amigo que ha acompañado numerosas expediciones de nuestros grupos de contacto. Obviamente que ello no fue así; quienes conocemos a los machiguengas podemos sostener que son amigables y bondadosos. Quizá las medallas fueron un regalo. No sería raro que mientras escribo estas líneas algunos de los machiguengas estén utilizando los coladores y utensilios de cocina que humildemente les obsequiamos, así como diversas prendas de vestir. Los machiguengas son conocedores del Paititi, y sólo Dios sabe cuántas personas habrán pasado por su aldea rumbo al Pantiacolla. Recordemos que es un camino que no se encuentra libre de dificultades.
Ya desde tiempos del incanato se hablaba de los Musus —tribus guerreras denominadas “Mojos” por los conquistadores—, quienes habitaban en las selvas del Manú, ofreciendo una gran resistencia a la expansión territorial de los incas. Al parecer, las expediciones españolas que más tarde se realizarían al Antisuyo incaico correrían la misma suerte.
Cabe mencionar que los Guías nos han dicho en experiencias muy concretas que en las cercanías del Paititi existe una desconocida tribu selvática (!). El mismo Alcir nos revelaría también la existencia de una “gran cultura selvática”, que ha dejado como testimonio diversas construcciones de piedra en la jungla. El anciano Maestro nos afirmó que, en un futuro, nosotros mismos descubriríamos parte de estas edificaciones...
Es necesario aclarar que podríamos estar ante “tres formas” del Paititi: la primera podría indicar posibles construcciones incaicas en las selvas del Manú, fruto de los intentos de expansión territorial hacia el Antisuyo; la segunda señalaría construcciones de un imperio selvático, cuyos verdaderos orígenes aún nos son desconocidos; y la tercera, se refiere al Paititi subterráneo, sin duda el original y el más antiguo, sede física de los sobrevivientes de la Atlántida. Sobre este Paititi me refiero esta obra.
El Paititi irradia su propia energía, cual foco de iluminación que aclara el camino y despierta a las mentes dormidas. Así, esta radiación produce desordenes electromagnéticos en los helicópteros que han querido acercarse a la zona. Incluso se sabe de los efectos que producen estas extrañas vibraciones en las brújulas; así también, no es menos interesante la densa niebla y las espesas nubes que “esconden” al retiro; nosotros lo comprobamos, y hoy sabemos que este curioso detalle tiene un origen artificial…
Es impresionante observar cómo la Jerarquía mantiene protegido el monasterio intraterreno; nadie puede acercarse, sólo aquel que ha sido “invitado”. Naturalmente ahora que conocemos algunos de los ingeniosos sistemas de protección del retiro, nos podría brotar la siguiente pregunta: ¿Por qué tanta prudencia y afán en evitar el arribo de algún extraño?

Máquinas antediluvianas y archivos secretos
Como sabemos, los Estekna-Manés lograron reunir algunos de los ingeniosos artefactos que pudieron sobrevivir a la destrucción de la Atlántida, almacenándolos en una determinada zona del retiro que es llamada “La Sala de Reflexión”, denominación que fue empleada como un mensaje de lo que ocurrió con la Atlántida al manipular equivocadamente la tecnología que en aquel entonces se había alcanzado.
Según Alcir, esas máquinas pueden lograr determinados efectos que hoy en día llamaríamos “milagros”. Esta tecnología, bien empleada, sería de gran beneficio para la medicina, ya que algunos artefactos eliminan selectivamente las células que están en proceso de degeneración. Asimismo, se cuenta con adelantados sistemas de eliminación de toxinas, ya sean éstas por ingesta de alimentos o por radiaciones nocivas. Por otro lado, una determinada serie de estas “máquinas atlantes” permite aprovechar la energía telúrica, almacenándola y convirtiéndola en una fuente de poder. También existen otras máquinas diseñadas para la canalización de energías provenientes del espacio; algunas de ellas las tienen en funcionamiento para que la radiación cósmica “ingrese” a través de la Cordillera de los Andes, procurando de esta forma la activación de Sudamérica.
Antiguamente esta activación con energías cósmicas se llevó a cabo en Oriente, teniendo a los Himalayas como antena natural, mientras las máquinas se hallaban en la base de la cordillera, en recintos subterráneos perfectamente acondicionados. Ahora, los Himalayas están en su período de sueño; Sudamérica empezaría entonces a despertar. La Energía Activadora no “cambia de posición” —como se ha venido pensando— sino que ésta, que llega a todo el planeta, es concentrada en un lugar para conseguir con ello un efecto determinado; es como tomar una lupa de aumento que, colocada en un ángulo correcto en medio de la luz del Sol, concentra la energía multiplicando su fuerza y luminosidad.
Es probable que al referirme a estas maravillosas máquinas el lector se imagine una especie de caja de metal con tornillos y tuercas. Obviamente, al hablar de una tecnología de una civilización superior, nos encontramos ante cosas nuevas y extrañas. Las máquinas de canalización —y que también se utilizan para irradiar la energía almacenada— se asemejan más bien a unos gigantescos “espejos”. Su poder es asombroso. Todos estos adelantos técnicos, en manos fanáticas y ambiciosas de poder,  producirían una catástrofe al ser mal empleados. Por ello el celo de la Jerarquía es grande, procurando mantener en un lugar seguro la tecnología que habrá de utilizar el hombre cauto, consciente, e iniciado en la luz suprema del amor.
Quizá el lector se pregunte qué ocurrió con las máquinas que no fueron llevadas al mundo subterráneo y porqué no se han hallado. La búsqueda es indócil; como hemos visto, la geografía terrestre ha venido cambiando a lo largo del tiempo y muchas de estas máquinas se encuentran perdidas en lugares casi inaccesibles. Y el terreno donde se llevan a cabo las investigaciones arqueológicas es muy reducido: quitemos los grandes desiertos de la Tierra —¿quién haría una profunda excavación en el Sahara o en el desierto de Gobi?—; los océanos, cuyos abismos no son vencidos ni por los submarinos nucleares; las intrincadas selvas de nuestro mundo; y las insólitas alturas de las cadenas montañosas, entre otros lugares ¿qué nos quedaría?, y como podrá deducir el lector nadie se animaría a buscar máquinas atlantes en los puntos antes citados. Además, quitemos también las ciudades —recordemos que en México se halló un túnel Azteca mientras se llevaban a cabo las obras del Metro—; en conclusión, puedo afirmar que existen muchos lugares en nuestro planeta que aún no mostrarán sus secretos...
Ahora bien, los recintos subterráneos de la Gran Hermandad Blanca no sólo guardan los avanzados artefactos, sino que custodian cosas más grandes y poderosas. Así, la eterna sabiduría se constituye en el tesoro más preciado por los Maestros.
Los archivos históricos de “Mu” y Atlántida, que datan desde tiempos inmemoriales, se hallan reunidos en las galerías intraterrenas del Paititi. Asimismo, los archivos perdidos del Imperio Inca y de otras culturas, que aún nos son desconocidas, se hallan, también, en el mundo interior. Además, las planchas metálicas y los cristales de información que contienen pasajes extraídos del Registro Akáshico se encuentran al lado de los archivos antes mencionados. Los 32 Mentores de la Luz dieron estas planchas de secreta simbología y los poderosos cristales a los supervivientes atlantes, junto con el sagrado Disco Solar, que es la llave entre las dimensiones y que, por consecuencia, podría “leer” el Archivo Akáshico o la verdadera historia de la humanidad, el cual es llamado por los Guías y Maestros:  El Libro de los de las Vestiduras Blancas.
He aquí el verdadero “tesoro” del Paititi, resguardado en “La Sala de los Registros” y custodiado por los pocos Estekna-Manés que aún habitan en el mundo subterráneo, perpetuando así la sagrada tradición que heredaron de los primeros sacerdotes de la sumergida Atlántida.
El mundo interior empieza a formarse.

Cómo es el Mundo Interior
Actualmente la población del reino subterráneo no es tan numerosa como en épocas anteriores; con el transcurrir de los milenios la civilización interna fue disminuyendo, abandonando el plano físico que conocemos y estableciéndose en niveles más sutiles, desde donde seguirían llevando a cabo el plan de ayuda, tal como lo hicieron en un inicio los 32 Mentores de la Luz. La mayor parte de los seres intraterrestres no poseen cuerpo denso, es decir, ya dejaron su envoltura material. Por ello los Maestros nos han hablado de retiros interiores físicos y otros sutiles. El Paititi reúne ambas condiciones.
En lo que se refiere a los retiros interiores sutiles, el acceso es primordialmente a través de la meditación y de los viajes astrales. Este es el caso del retiro del Titicaca y de Hayumarca, en el altiplano peruano-boliviano; del valle del Urubamba, en el Cusco; de Nasca, en Ica; entre otros.
No obstante, sabemos que existen seres físicos en las galerías subterráneas de la meseta de Marcahuasi, en los Andes centrales; en las cercanías de la comunidad de Q‘eros, en Paucartambo (Cusco); en las selvas del Manú, en Madre de Dios; y en otros lugares más que en su momento serán revelados.
Los retiros de la Gran Hermandad Blanca se distribuyen en diferentes partes del planeta, unidos todos por las fuerzas de la luz y al servicio de la humanidad. Aquí citaremos algunos enclaves que funcionan como “puertas” a esas otras realidades:  El Uritorco, en Argentina; Paysandú, en Uruguay; Atacama, en Chile; la Cueva de los Tayos, ubicada en la zona fronteriza del Perú y Ecuador9 ; la Sierra del Roncador ⎯denominada así por los diversos “ruidos” que se dejan sentir desde el subsuelo⎯, en el Brasil; Catatumbo y Roraima, en Venezuela; Guatavita y Tota, en Colombia; Teotihuacan, Palenque, El Valle de las Siete Luminarias y la Zona del Silencio en México; Monte Shasta, al norte de California; Compostela y el Pico Sacro, en España; los Pirineos y el Bugarach, en Francia; la Península del Sinaí, en Egipto1 0; Potala, en el Tíbet; los montes Karakorum, entre el Tíbet y China; en los montes Vindhya, al sur de la India; y amén de otras moradas sagradas.
Todos estos lugares se hallan unidos por túneles subterráneos. En el caso de Sudamérica, el gigantesco “pasadizo” se inicia en Monte Shasta, atraviesa México, penetra en Centroamérica, y hace su aparición en Sudamérica por Colombia; de allí continúa por el Ecuador hasta penetrar en el Perú; el inmenso túnel prosigue recorriendo las entrañas de Bolivia, Chile, y concluyendo en la Patagonia Argentina ⎯y hay indicios que de allí conectaría de alguna forma con la Antártida―. Una importante bifurcación se ubica precisamente en el Perú; ésta se dirige hacia el Brasil, donde se “abre” como la copa de un gran árbol, diversificándose hacia otras regiones. Antes esto es interesante escuchar las afirmaciones del Subsurface Research Center de Phoenix (EE.UU.) a través de su Director, Charles A. Marcus, que sostiene la existencia de una vía subterránea de unos 4.000 kilómetros de longitud que parte de México dirigiéndose hacia el sur del Perú. No obstante, este túnel gigantesco, llamado por algunos el “verdadero camino de los incas”, es aun mucho más grande...
Si bien afirmamos la existencia de una amplia red de colosales túneles, no sostenemos la teoría de una Tierra hueca. El centro de nuestro planeta está formado por hierro y níquel en estado líquido. Es muy posible que la temperatura allí registrada sobrepase los 5.000 grados celsius. Ya desde el siglo XVIII investigaciones científicas confirmaron la densidad del ardiente centro planetario.
Empero, ello no impide que una civilización superior habite en galerías subterráneas. Para empezar, el mundo de estos seres se halla en la corteza (que posee aproximadamente 33 Km. de espesor como promedio, en las zonas montañosas este grosor supera los 50 Km.) en la parte más próxima a la superficie, libre de la descomunal temperatura del centro que se ubica a más de 6.000 Km. por debajo de las ciudades intraterrestres. Además, la adelantada tecnología que poseen los Sabios ha logrado desviar los mortales gases que fluyen de las profundidades. Por otro lado, acertados conductos de ventilación que conectan con la superficie se han constituido en una inteligente fuente de oxígeno; en nuestros viajes los hemos identificado, hallándolos cuidadosamente disimulados entre la vegetación y detrás de grandes rocas, según sea la geografía donde se esconde el retiro.
Como sabemos, nuestro planeta a lo largo de millones de años ha venido expulsando materia líquida a la superficie, generando con ello grandes explosiones volcánicas. Muchos de estos conductos que llevaron lava a la superficie se mantienen inactivos y casi intactos luego de la expulsión del material rocoso fundido. Estos conductos también han sido acondicionados por los Maestros; no en vano encontramos retiros interiores en lugares que, en el pasado, han tenido clara actividad volcánica; como por ejemplo Marcahuasi y Hayumarca11. Así, las ciudades intraterrestres no sólo se abastecen de la energía cósmica; una de sus principales fuentes de poder se halla en la energía telúrica, la cual es absorbida por extraños cristales que se hallan repartidos por todo el mundo interior.
Es importante saber que a pesar de tener una tecnología de punta a su alcance, los Maestros llevan una vida monástica, dedicados a la oración y al trabajo interno. Ellos se rigen por un código muy antiguo que denominan Decadrón; un conjunto de 10 elevadas leyes que orientan la evolución del mundo intraterreno:

Primera Ley: “El verdadero estudiante de la Vida empieza estudiándose a sí mismo”.
Segunda Ley: “La Luz verdadera alumbra o ciega según la actitud del estudiante”.
Tercera Ley: “El verdadero soldado de la Luz batalla amando al enemigo”.
Cuarta Ley: “La verdadera protección radica en el control del miedo interior”.
Quinta Ley: “El verdadero Maestro enseña con el ejemplo”.
Sexta Ley: “El verdadero mensajero es aquel que sólo transmite el mensaje”.
Séptima Ley: “La Fe verdadera se sustenta en el conocimiento”.
Octava Ley: “La sagrada doctrina se torna aún más sagrada si se es consecuente con ella”.
Novena Ley: “El verdadero Templo es aquel que se construye sobre la base de sentimientos, pensamientos y actitudes”.
Décima Ley: “El verdadero Místico es aquel que pone en práctica los principios del Cielo y que muere constantemente por amor al prójimo”.
Nota del autor: Más información sobre el Decadrón:

Tal como lo dicen los Maestros, el Decadrón se basa en las propias leyes cósmicas que rigen el Universo, y sólo a través de la correcta meditación, se puede acariciar el significado profundo de cuanto señalan las sencillas y luminosas palabras de los Antiguos.
La vestimenta de los Maestros consta por lo general de largas y bellísimas túnicas. Éstas pueden ser blancas, azules o doradas, según la función que cumple el ser que la lleva consigo. Todos se saludan con la mano izquierda, como símbolo de paz y tranquilidad —ya que la mano derecha representa la fuerza—. Ello resulta interesante porque en varias experiencias de contacto físico los Guías saludaban levantando su mano izquierda. Alcir también hizo lo propio durante el contacto en Pusharo, y ello nos recuerda que Cachán, el único machiguenga que estaba en contacto con la Hermandad Blanca, saludaba sólo con su mano izquierda, a diferencia de toda la tribu. Es interesante además observar en las antiguas pinturas rupestres, una mano izquierda pintada con insistencia en las paredes de las cavernas. Todo esto es muy sugerente.
En el monasterio interior existen salas especialmente diseñadas para la meditación, donde se lleva a cabo un diálogo con la esencia divina que mora dentro de la apariencia física. La meditación es una de las actividades más sagradas en el Paititi subterráneo. Sin embargo, no todo es meditación en el mundo interior. Cada miembro del retiro tiene una responsabilidad; unos se dedican al cuidado de las galerías; otros a la distribución de víveres (la alimentación es a partir de vegetales y frutas, combinados con extractos de minerales que se consiguen en las áreas dedicadas al aprovechamiento del subsuelo); un grupo de sacerdotes vela por los archivos y las máquinas; otros, hallan su función en los sistemas de transmisión, entre otras tareas. Los sistemas de transmisión —en los cuales las facultades psíquicas y la tecnología se concilian— permiten a los intraterrenos estar en continuo enlace, conociendo a la distancia todo lo que ocurre en los distintos retiros que existen en el planeta. No obstante, cada cierto tiempo se agrupa toda la Jerarquía. Esos grandes cónclaves y concilios se realizan para debatir temas de gran importancia y trascendencia dentro del Plan. Según nuestro calendario, una de estas magnas reuniones se llevaría a cabo en el mes de agosto, lo cual explica porqué precisamente en ese mes se realizan los viajes más ambiciosos de nuestros grupos de contacto.
Estas reuniones tienen como escenario el continente sudamericano; el lugar preciso es secreto y sólo lo conocen los Maestros. Quien dirige esta elevada actividad es una bellísima mujer, la más alta Jerarquía del cónclave, quien se caracteriza por poseer una profunda sabiduría y un gran amor por la humanidad. Poco sabemos sobre este elevado espíritu que muchas veces ha dejado sentir su radiante presencia a la humanidad.
Nota del autor: En los viajes al Paititi que realizamos en 1996, 1998 y 2000, fuimos recopilando información sobre esa “dama de luz”, que se indentifica como “Cecea”, una importante jerarquía espiritual de la Hermandad Blanca. Pero debo añadir, que en los últimos viajes a Paititi, se han recibido nuevas informaciones, que asocian a esa dama de luz con una manifestación del “Espíritu Planetario”.
Arriba: imágenes de las expediciones que realizó Ricardo González al Paititi.

Sobre la apariencia física de los seres que habitan en la ciudad subterránea del Paititi, no debemos alarmarnos12, su aspecto es humano, aunque en algunos se puede apreciar una fisonomía algo estilizada; esto, porque muchos son mestizos entre razas del espacio y de nuestro mundo. Como ya expliqué en líneas anteriores, ello originó el gigantismo, que aún conservan un grupo de seres intraterrenos del Paititi. Pero no todos. El aspecto de muchos es tan humano que, fácilmente, podrían mezclarse con la población de nuestro planeta; sin embargo, en los últimos tiempos han dejado de hacerlo.
Para hacer llegar sus enseñanzas se han valido de emisarios, que son seres humanos que ya han tenido un contacto directo con la Jerarquía, divulgando sabiamente los misterios de la Hermandad Blanca a aquellos que están preparados a recibirlos. Los Maestros del mundo intraterrestre no intervienen directamente en estas operaciones —como muchos han creído—, sino que se valen de métodos mucho más ingeniosos para compartir el mensaje.
Aquí debo mencionar los denominados retiros externos, que son conformados por gente comprometida con la labor del Gobierno Interno Positivo del planeta. Ellos también transmiten las enseñanzas, ya sea a través de conferencias, libros, y, principalmente, procurando divulgar el mensaje con el EJEMPLO.
Es así como los Maestros llegan a nuestra humanidad de superficie; sin embargo, sólo me he referido a uno de los aspectos del plan de ayuda. Los Sabios intraterrenos pueden “conectarse” mentalmente  con nosotros, inspirándonos profundos sentimientos de paz, amor y armonía. En sueños —definitivamente la vía de comunicación más empleada por ellos, a diferencia de los Guías extraterrestres que utilizan con mayor frecuencia los mensajes telepáticos—, la persona podría estar siendo asistida por estos seres, sin recordar muchas veces lo que “escuchó” o “visualizó” en sueños. De pronto uno se despierta diferente, con un ánimo distinto, con mayor seguridad y con gran energía.
Todo este despliegue procura suplir la presencia física de los Maestros en nuestro mundo de superficie. Para contactar físicamente con ellos —una vez que se nos dio la invitación para vivir tal experiencia—, tendríamos que aproximarnos a los lugares donde habitan, para así facilitar el encuentro. No en vano, desde los inicios de la experiencia de contacto los Guías fueron muy claros al referirse sobre este punto: viajar a los diversos retiros interiores para contactar con la Jerarquía planetaria. Si el lector está familiarizado con este proceso, sabrá muy bien que los viajes clave de la misión de contacto estuvieron dirigidos principalmente hacia éste punto. No olvidemos que es la Gran Hermandad Blanca de la Tierra la que entregará el denominado “Libro de los de las Vestiduras Blancas”:
Hermanos, el tiempo físico nada les puede decir, pues no corresponde al de la Misión, dense cuenta que al retrasar las realizaciones concretas de RAMA, están aguantando o renunciando a su participación en el fin de la Misión: En la recepción del Libro de los de las Vestiduras Blancas...” Oxalc (10-01-80)

Ahora llega el tiempo en que el hombre asumirá la posta de la sagrada obra, convirtiéndose en heredero de un arcano conocimiento y sucesor de una estirpe de Maestros que, desde hace miles de años, han venido guiando, secretamente, el destino cósmico del ser humano. La cautela será una herramienta indispensable para caminar a paso firme y seguro; el enfrentamiento de fuerzas complementarias es tal que, si dejamos de lado nuestro trabajo interior, podríamos equivocar la marcha al no estar conectados con la luz interna que guía al caminante. Podemos tener la ayuda de los Guías y los Maestros, pero ésta no será efectiva si es que nosotros no asumimos un compromiso con el Plan. Así el hombre se transforma en puente de un designio superior.
La incomprensión ha llevado a creer que los Maestros estarán allí dando los pasos por nosotros; y en verdad, aquel que ama, no nos alejaría de una responsabilidad que sólo a nosotros corresponde.
Algunos escritores al hablar de la Hermandad Blanca se preocupan en aspectos que se hallan atrapados en el mundo de las formas y de los esquemas, atribuyendo energías e influencias planetarias a presuntos Maestros que ya de por sí son muy cuestionables. Nadie, por más elevado que sea, se proclama el nuevo “avatar” de la Era Acuariana, sino que, como la misma palabra lo deja en claro —la palabra avatar es sánscrita y significa “descender”— una entidad superior vuelve a este plano por amor, llevando a la práctica los sabios dones de la paz, el respeto y la humildad; ésta última difícil de encontrar en los supuestos Maestros de la Nueva Era que, dicho sea de paso, se les quiere comparar con el mismísimo Señor Jesús, en poder y autoridad.
Abundan estas informaciones, y muchas veces confunden al lector. Los autores se ocupan en develar la respetable lista de encarnaciones de los actuales Maestros —muchas de ellas fácilmente refutables— así como divulgar los “métodos” para invocarlos, afirmándole al desorientado lector en qué días y a qué horas se pueden hacer estas prácticas. Por si ello fuera poco, se suma a esto la intervención de Arcángeles y otras entidades, que si bien es cierto existen y son seres de luz, al mezclar de esta forma todas estas presencias, peligrosamente, se crea un marco exótico que, según nuestra propia experiencia, no se ajusta a la realidad. Si bien es cierto que nada de malo hay en investigar las distintas fuentes de información —procurando con ello obtener una visión más amplia de los temas afines al contacto—, ello no quiere decir que vamos a tomar de aquí y de allá para mezclar procesos distintos y, hasta a veces, mensajes diferentes.
Los Maestros del Paititi pertenecen a una civilización superior, pero ello no debería significar que son “mejores” que nosotros; ellos están atravesando una etapa y nosotros vivimos otra; es como comparar a un alumno del colegio con un estudiante de universidad. Tan sólo nos hallamos ante procesos distintos, y ello se debe tomar con madurez y naturalidad.

La Base Azul
La ciudad secreta del Paititi no sólo alberga las sorpresas ya mencionadas. Muy cerca a ella, existen instalaciones de una civilización espacial; con ello me refiero a la Base Azul, centro de operaciones de los Guías extraterrestres. La responsabilidad de dicha base recae principalmente en los Guías de Venus, quienes desde hace miles de años vienen trabajando estrechamente con los Maestros de los retiros interiores. Son pues los seres de Venus quienes tuvieron mayor participación en el proceso de las grandes culturas de América, en labor conjunta con los Estekna-Manés (al lado de los Maestros atlantes, 144 instructores extraterrestres se abocaron también en la tarea de sembrar las bases de la civilización, ejecutando para ello diversos proyectos en distintos lugares del planeta, como por ejemplo, en Sumer).
Nota del autor: Venus es un planeta que no tiene condiciones naturales para la vida. Los seres extraterrestres que habitan allí, en un retiro interdimensional adaptado artificialmente (que se mueve en otro plano), son originarios de las estrellas Pléyades.
La presencia de la Base Azul explica por qué se suelen avistar sospechosas luces en la zona del Pantiacolla; aunque, para información del lector, no todas estas curiosas manifestaciones se podrían atribuir solamente a las naves extraterrestres, sino que algunas de estas “luces” corresponden a la energía que emite el aura de los Maestros que, muchas veces, se desplazan con sus vehículos sutiles (es decir, que se hallan en estado de proyección mental o astral, físicamente visibles por la energía que emanan) por las inmediaciones de los retiros del Paititi. Durante nuestro viaje pudimos verificar la presencia de estas luces, y diferenciar también cuándo se trataba de una nave de la Base Azul, o la posible proyección de un Maestro.
La misión de la Base Azul es variada. Sabemos que allí se encuentran muchas personas que han sido rescatadas de diversos puntos de la Tierra. No es descabellado pensar que algunas de las famosas expediciones perdidas hayan podido ser evacuadas a esta base. Sabemos también que de aquellas instalaciones parten naves espaciales hacia Venus y Ganímedes, llevando consigo muchas veces, a las personas que fueron rescatadas; esto con el propio consentimiento de la persona, que viaja a aquellos mundos para ser preparada para un posterior retorno, donde la Tierra que conocemos, no será igual.
La Base Azul se dedica también a realizar estudios de la reserva del Manú, procurando con ello conseguir los nuevos beneficios naturales que se pondrán en manos del hombre del futuro. Según nos han informado los Guías de Venus, la base posee la cura para las distintas enfermedades que hoy por hoy aquejan a nuestro mundo.
El lugar no ha sido escogido al azar; últimos estudios indican que de haber una gran catástrofe mundial, bastarían los recursos naturales del Manú para abastecer al planeta entero por varios años...
Para nosotros ha sido muy trabajoso asimilar estas y otras informaciones; pero las mismas, se fueron confirmando una y otra vez. El Paititi reservaba más misterios de lo que nosotros suponíamos y, ahora, luego de reflexionar, estamos convencidos de la realidad de todo ello, por más fantástico que parezca…

martes, 27 de noviembre de 2012

LA PROPUESTA 12-12-12

Por favor difundan esta propuesta, tenemos que llegar a todo el planeta, para que seamos muchisimos y así lograrlo, haganlo mediante el vídeo, o creen otro, tambien articulos de blog en paginas web, juntos y unidos podemos crear todo lo que nos propongamos. Aprovechando esta gran labor ingeniosa pero efectiva de curar de nuestros hermanos en China. Especialmente ahora tan cercanos al Giro del Tiempo.  Un abrazo de luz y amor para todos...

domingo, 25 de noviembre de 2012

LA VISUALIZACION COMO MEDITACION CONSCIENTE


“La visualización es el arte de utilizar la imaginación creativa,
de tal manera, que a través de ella nuestro ser interno
nos revele sus necesidades, y que nuestro maestro interno
dialogue con nosotros a través del lenguaje simbólico
ayudándonos a conocernos”.
“El cerebro no reconoce diferencia alguna
entre aquello que ve y lo que recuerda o imagina”




Cuantas veces en la vida hemos soñado despiertos, con los ojos abiertos perdidos a la distancia y sin mirar, distraídos o más bien concentrados, observando con total claridad, imágenes mentales.
Y durante el sueño nocturno, en cuantas ocasiones no hemos soñado con cantidad de imágenes, algunas de las cuales se han cumplido tal como las soñamos o tal como las interpretamos intuitivamente; o cuantas de esas imágenes oníricas, más allá de ser afloramientos del subconsciente, temores ocultos, preocupaciones o recuerdos y frustraciones de nuestra infancia, han procurado darnos algún mensaje o hacernos vivir anticipadamente experiencias de contacto con otras realidades.
Ese universo de imágenes mayormente simbólicas. Es el lenguaje al que recurre nuestro maestro interno o real ser, así como entidades de otros planos y dimensiones para dialogar con nosotros y darnos pautas diversas.
Cada vez que meditamos en profundidad procurando dejar la mente en blanco, liberándonos de toda clase de pensamientos, y llegando con ello al silencio interior, dejamos el espacio abierto, la vía libre para que lleguen hasta nosotros ideas, conceptos e imágenes que proceden de nuestro subconsciente, del inconsciente o de pronto, que ya no nos pertenecen, y que se abren paso hacia nosotros procedentes de entidades ajenas, pero sólo si les dejamos ingresar. La válvula que esto lo regula se encuentra en la intuición interna de que su origen es una fuente segura, confiable, positiva y trascendente. La trasmisión puede llegar por una visión, sentimiento o por vía telepática.
Estos mensajes los podemos canalizar a través de una visualización, que es un ejercicio de imaginación creativa que iniciamos al finalizar la meditación. Sin perder el estado de relajación y de armonía, focalizamos nuestra atención hacia el entrecejo, y nos proyectamos a través de un túnel mental, como estimulando con ello el despertar de la visión interior o clarividencia. Y tal como se nos va guiando, vamos recreando todo un paisaje que va a empezar a decorarse con imágenes y elementos simbólicos cargados de mensaje para nosotros, a los cuales debemos de estar atentos.
Por muy guiado que sea un ejercicio este no queda exento de que cada quien le coloque su sello característico, lo pinte a su manera o lo llene o lo cargue de claves orientadas a que la persona se conozca mejor a sí misma o tome en cuenta tal o cual situación. El resultado de una visualización puede terminar siendo un diagnóstico de nuestro estado interior o un sin fin de pautas para nuestro crecimiento que debemos tomar en cuenta.
Es por todo esto que consideramos la visualización una forma de meditación contemplativa, teniendo como punto de referencia o foco de nuestra atención las claves simbólicas con las que se nos están comunicando aspectos de nuestra propia realidad para que mejoremos, las alteremos o le demos un giro a nuestra vida.
Muchos de los ejercicios de visualización no son meras invenciones, son en su mayoría descargas del Registro Askásico, ese archivo de información o campo magnético que envuelve al planeta y en donde va quedando capturado o guardado cuanto hemos hecho, dicho, pensado o dejado de hacer. Allí se encuentra codificado en el lenguaje universal de los arquetipos y símbolos todos los procesos humanos. Estas descargas propias de una navegación por la “Eternet” espiritual (éter), se producen en estados muy especiales de meditación, y sirven para guiar y ayudar a quienes luego realicen esta clase de ejercicios hacia un mayor conocimiento de sí mismos.
El lector podrá percibir en cada una de estas prácticas, la profundidad y trascendencia del mensaje que cada uno de ellos arroja.

¿Cuál es el propósito de las visualizaciones?

Como hemos dicho anteriormente, nuestro maestro interno o real ser procura comunicarse con nosotros a través del lenguaje simbólico o universo de arquetipos. Con las visualizaciones estamos creando las condiciones, la escenografía para que éste actúe y nos revele información con claves simbólicas, importante para nuestro autoconocimiento. En cada visualización iremos encontrando elementos complementarios.
Hay un sin fin de prácticas de visualización, desde aquellas muy dirigidas y elaboradas, hasta las más sencillas, sólo sugeridas y muy simbólicas. Entre ellas, y como ejemplo tenemos:

La Rosa Roja.
El ejercicio consiste en procurar liberar la mente de todo pensamiento y luego, completamente relajados, imaginarse al final de un túnel mental que ubicamos en nuestro entrecejo, una Rosa Roja. La idea es observarla completamente, contarle sus pétalos y hasta tratar de sentir su aroma. Se solicita a todos que se fijen en la mayor cantidad de detalles posibles como la tonalidad de la misma, y el número de sus pétalos.
En esta práctica se procura relajar la mente, luego la selección de nuestros pensamientos y el control primario de nuestra imaginación fortaleciendo la voluntad, dando margen a que nuestro subconsciente de manera simbólica transmita información al consciente.
Cuando uno piensa en flores, generalmente lo asocia con expresiones de amor y de afecto, como con la esposa, la novia, el día de la Madre, la secretaria, día de los enamorados, etc. El significado de la Rosa Roja se podría relacionar con la representación del amor, y quien no sabe que el amor está sujeto al dolor, de allí el simbolismo de las espinas, cuando estas son captadas. Por ello imaginar una rosa podría estarnos expresando cómo estamos vivenciando el amor en nuestras vidas. Esto quiere decir que por más que juguemos con nuestras mentes, siempre habrá algo en lo que imaginamos que está aflorando como mensaje de nuestro ser interno. No será lo mismo entonces ver una rosa abierta que otra cerrada. Será distinta la interpretación si la rosa roja es oscura (príncipe negro), o si por más que la procuramos ver roja ésta se nos presentó rosada, blanca o amarilla, pues cada color posee su significado. Veremos, como hasta en el número de los pétalos nos arroja un dato clave que para cada persona podrá variar, pudiendo tener ello también, una interpretación simbólica numérica vinculada a su experiencia de amar.
La Rosa con color rojo brillante representará el amor familiar abnegado y sincero por la pareja, los hijos o los familiares. Una rosa color rosado claro y brillante revelaría el amor incondicional y desinteresado, expresado en la entrega en el servicio por la humanidad. Un rojo oscuro podría llevarnos sobre la huella de un amor egoísta y celoso (posesivo). Una rosa blanca podría significar pureza de sentimientos e intención; una amarilla nos podría estar hablando de un amor platónico o de admiración hacia alguien.
La apertura de la rosa también encierra significado, ya que una rosa demasiado abierta denotaría alguien excesivamente expresivo, que tropezará más de una vez con el rechazo (amor vehemente e imprudente). Este tipo de amor asemeja a la rosa que está a punto de que se le caigan los pétalos, o sea una rosa marchita que está muriendo. El amor rechazado puede desaparecer o transformarse en odio y despecho, por ello no es bueno estar ni demasiado abierto ni demasiado cerrado. Una rosa cerrada por el contrario sería aquel que aún no se ha abierto al amor o aún tiene mucho para dar y está esperando su oportunidad; o quizás sea el caso del amor egoísta que no da nada y que lo espera todo. Otra posibilidad de interpretación sería que éste fuese el caso de aquellas personas que se han encerrado en si mismas, debido a que fueron rechazadas antes (incomprendidas o ignoradas),

La Pizarra.

En este ejercicio se pide la visualización o imaginación en nuestra mente de una pizarra verde, como las de las escuelas, con un marco de madera. Luego, cada persona debe dibujar, como si lo hiciese con una tiza blanca, todas las figuras geométricas que se le vayan ocurriendo; pero por ningún motivo debe permitir que las figuras aparezcan por sí solas.
Este ejercicio que reflejaría el marco de nuestra vida, por cuanto el verde es «vida» y el marco, los límites de ella, nos podría revelar la existencia de un orden de prioridades que ésta grabado en nuestro interior, y que pueden llegar a manifestarse a través de la figura simbólica de los pensamientos forma o figuras geométricas. Además, aquí se expresa la fuerza de voluntad, la capacidad de concentración y disciplina interna que tiene una persona. Y esto se vería reflejado en el no dejar que las figuras aparezcan por si solas, sino que uno mismo tiene que visualizar que las dibuja con un trazo firme y con una tiza imaginaria. El no conseguirlo así, podría significar falta de concentración, fuerza de voluntad, distracción o falta de equilibrio interno.
El orden mismo de las figuras que vamos dibujando y las figuras en sí mostrarían nuestra actitud mental frente a la vida, y como se nos está planteando ésta.
En cuanto a las figuras, la del triángulo podría ser interpretada como que la prioridad número uno para esa persona es el amor, la espiritualidad, la religión o la conciencia espiritual. La figura del círculo sería el mundo individual, la familia, nuestro interior, etc. El cuadrado podríamos relacionarlo con el racionalismo, con la actividad mental, y con los esquemas. De aquí desprenderíamos que en el caso de que la persona haya empezado su trabajo en la pizarra dibujando primero el triángulo, luego el circulo y luego el cuadrado, lo que se podría estar representando podría ser: que lo más importante en su vida o la principal motivación de la misma, es el procurarse el amor a través de la familia, y llegar a tener las cosas claras. Figuras cómo el rombo o la estrella de seis puntas, reflejarían el trabajo personal por lograr el equilibrio; mientras que incluir figuras de profundidad tales como son: la pirámide, el cilindro, el cubo, etc., denotarían profundidad de conciencia.

El Universo Blanco y el Punto Negro.

En este ejercicio se pide a todos los asistentes que permanezcan relajados y mantengan los ojos cerrados, para que se imaginen o visualicen un Universo Blanco y luego, dentro de él, un Punto Negro. Una vez ubicado el Punto, deberán procurar ingresar dentro de él.
Lo que se procura en éste ejercicio es evaluar si es que la persona se ha planteado ya el camino espiritual o no, el mismo que aparecerá representado por el infinito blanco. El poder observar en la concentración el Universo Blanco podría significar además de una buena concentración, que hay conciencia del camino espiritual. El ubicar el Punto Negro en medio de ese infinito blanco, podríamos relacionarlo con que la persona misma, representada en el punto, reconoce que ya está ubicada en el camino del autoconocimiento y la introspección.
En muchos casos resulta difícil poder introducirse dentro del punto que aparece delante nuestro, huidizo y esquivo. Esto podría deberse a que los seres humanos nos evitamos diariamente; tememos enfrentarnos y conocernos a nosotros mismos. Algo dentro nuestro, una intuición, nos dice que el día que lleguemos a nuestro interior, ocurrirá algo en nosotros, como un despertar para no volver a dormirnos jamás. Y cuando ya logramos penetrar dentro de ese punto, o sea en nuestro ser interno, lo que vemos es lo que existe simbólicamente en nosotros: de pronto una profunda oscuridad y luego se hará la luz; quizás encontremos dentro del Punto, «galaxias» pudiendo significar esto que habría en nosotros todo un universo por conocer; o un lugar de retiro acogedor donde experimentar la soledad que fortalece al alma. Aventurémonos a iniciar el proceso del autoconocimiento, sumergiéndonos en nuestro "ser interno" que está allí, aguardando.

jueves, 8 de noviembre de 2012

QUÉ SON LOS DISCOS SOLARES:



La Humanidad y los Interventores después de Edén 

Una vez que se consideró que el proyecto Tierra había fracasado por la propensión de la humanidad -programada genéticamente- , a la trasgresión e indisciplina; y debido también a que posteriormente fue descubierta en el interior de la nave Edén, ubicada en un punto de África, la desatinada actuación de uno de los siete Sembradores de Vida enviados llamado Gadreel, el planeta fue abandonado a su suerte, siendo el primero de los ocho planetas seleccionados, que fue descartado del Plan Cósmico. 


La Tierra junto con otros siete planetas había sido seleccionada para albergar una civilización con un potencial psíquico y espiritual, capaz de abrir puertas entre las dimensiones, y llegado el momento y el caso, ser capaz de sincronizar el tiempo alternativo paradójico en el que se encontraría, con el Real Tiempo del Universo de donde vienen los Sembradores, Interventores, Guardianes, Vigilantes e Instructores extraterrestres. 

Nuestro mundo había sido escogido porque hace más de mil doscientos millones de años murió producto de la lluvia meteórica, que acabó con la vida inicial del planeta. Esto permitió que seres de civilizaciones avanzadas recibieran la autorización de parte de jerarquías cósmicas como para venir aquí y a otros siete planetas similares, ingresando a través de pliegues cósmicos o portales interdimensionales, viajando a través del tiempo y del espacio.
El tiempo en el universo es como una espiral ascendente. En un determinado momento de ese desenvolvimiento la Tierra murió, pero el tiempo y el universo continuaron. Fue entonces que se decidió experimentar aquí, por lo que vinieron antes de que la Tierra muriera e impidieron que expirara, creando así un tiempo alternativo aparentemente irreconciliable con el tiempo real, este que hoy vive el hombre.
Volviendo al relato de Edén, el Sembrador Gadreel que alentó el consumo de plantas alucinógenas entre nuestros antepasados fue castigado, siendo exilado en la misma Tierra , refugiándose en el mundo intraterrestre, sembrando dicho mundo con seres de su creación, los cuales seguirían cumpliendo con inducir al ser humano al consumo de toda clase de plantas prohibidas de consumo directo , como supuesta y a la vez engañosa vía de protección, a toda clase de acechanzas , y para facilitar su contacto con estos seres y lograr de ellos sus favores, los cuales serían siempre cobrados a muy alto precio: el pago finalmente sería la dependencia, el bloqueo natural de las facultades y la gradual autodestrucción del propio ser humano .
Surgió así una variedad peligrosa de mal llamados elementales o espíritus de la naturaleza, distintos a los naturalmente existentes que son producto de la evolución espontánea de la energía y de la consciencia planetaria. Estos seres, bajo ciertas condiciones llegan a materializarse, situación impensada para los que son producto del proceso natural. Pero no todas estas entidades tienen una tendencia hacia el mal. Siendo nuestro mundo parte de un universo donde prima la dualidad, existe la tendencia hacia ambas direcciones de la polaridad en todos los seres. Por ello hay seres también benéficos refugiados en el mundo intraterrestre.
Al poco tiempo del abandono y del olvido al que fue sumido el planeta, llegaron naves a nuestro hábitat, declarándolo tierra de nadie, lo cual les permitiría extraer una variedad de metales, entre ellos oro. Pero el oro de la tierra no era de la calidad y refinamiento que se necesitaba para crear 12 discos a manera de espejos metálicos, de un oro casi traslúcido, que conectados entre sí, a través de un treceavo más grande, y que los ensambla a todos , debían ser ubicados en puntos estratégicos , para que pudieran plasmar un rumbo de conexión con la puerta cósmica de regreso al Real Tiempo del Universo, así como facilitar una energía portadora capaz de abrir puertas entre las dimensiones.

Para la confección de dichos discos se requirió de la combinación de varios metales, siete precisamente, conocido como proceso alquímico. Pero no era suficiente la mera aleación de los metales, se requería que en su fabricación interviniera la combinación de voces y sonidos, mentes y corazones del planeta y de éste tiempo alternativo. 

Los interventores del Plan Cósmico –como dijimos- centraron su atención sobre ocho planetas de categoría UR, de cuatro galaxias escogidas de un grupo local, limitando el área de experimentación, ingresando a través de pliegues cósmicos en un Tiempo Alternativo, que se creaba en la medida en que se entraba en él. Al ingresar iban dejando atrás una puerta que rápidamente abrió otras , convirtiéndose en varias, llegando a ser siete en el cosmos , y no menos de doce en la tierra , confundiéndolos en el proceso de retorno y arriesgándolos a perderse en el caso de escoger el portal equivocado. Porque solo una es la correcta para volver a su tiempo y momento.
Cada uno de los trece discos ha impedido por un tiempo que se abran más portales. Pero con la cercanía al Giro del Tiempo, y la activación de los centros, los discos están dando paso a aperturas mayores, hasta que todo el planeta sea absorbido por un solo mega portal.
Los Veinticuatro Ancianos de la Galaxia y los Nueve de Andrómeda, que son el gobierno de nuestra Galaxia y del conjunto o Grupo Local, sabían lo que significaba enviar a los experimentadores a ésta otra realidad, y a propósito lo previeron para que quienes llegaran a los planetas de intervención no pudieran echarse atrás, impidiéndoseles volver de inmediato sin completar antes su tarea, obligándoles así a que tuvieran el debido interés de que el proyecto alcanzara el éxito. Por ello los Sembradores, los Guardianes y Vigilantes, y los Instructores seres de nivel 4,4 con cuerpos de cuarta dimensión, consistentes pero a la vez ligeramente más luminosos que los nuestros y con una cuarta dimensión de conciencia, pagaron el precio del ingreso, con un trauma de olvido parcial, que llamaríamos desorientación.
Los Mayores y Mentores que son de un nivel 6,6 no tienen corporeidad física, y se proyectan al Tiempo Alternativo, pero no están en él.
Las siete puertas son como los siete sellos, para ubicar a la puerta correcta había que usar a la humanidad o dejarse guiar por ella de regreso a casa, acompañando su despertar. Pero esto vendrían a entenderlo mucho tiempo después los interventores.
Originalmente no se uso a los seres humanos de la tierra para el trabajo de las minas, pero posteriormente algunos grupos humanos primitivos y posteriormente los conocidos como Neandertales fueron empleados, o más bien diríamos: esclavizados para esas funciones sin ningún remordimiento.
Paralelamente a todo esto la humanidad en contacto con lo intraterrestre y con los elementales avanzó pero de una manera desordenada, conectando fácilmente con distintas esferas y planos. Desde hace unos 80,000 años la raza negra originaria del planeta, llamada Lemuriana y la mejor adaptada al planeta, empezó a refinarse y destacar, siendo capaz rápidamente de construir mental y espiritualmente una escalera al cielo, y físicamente a través de una civilización con cultura propia, mentalmente con un entendimiento de las cosas y espiritualmente con la percepción de la existencia de los universos paralelos, planos y dimensiones.
En aquel entonces los humanos se conocían a si mismos, y se entendían entre ellos mentalmente, como en un solo idioma y también se comunicaban usando el lenguaje de las aves, sonidos a manera de silbidos, imitando el canto de las aves. Todo esto aunado al final de un ciclo cósmico de casi 26,000 años que creaba las condiciones ideales para hacer la sincronización de los tiempos, puso en alerta a quienes dirigían el Plan Cósmico.
Se había logrado el avance de la humanidad en un tiempo sin tiempo; al margen de la observación, supervisión, control y guía de los interventores; y todo ello era inaceptable. El proyecto había sido dispuesto para que fuese una enseñanza y significara un aprendizaje para los extraterrestres, y no podía o debía resultar exitoso sin la presencia, seguimiento y observación cercana de los interventores; además, porque se corría el riesgo que sólo la humanidad de la Tierra diera el salto y se quedaran los extraterrestres atrapados en aquella otra realidad . En tal sentido hubiéramos pasado nosotros, pero no ellos. Por tanto se decidió bloquear la posibilidad de lograr un éxito inmediato, haciéndole olvidar al ser humano el conocimiento y recuerdo de sus facultades, produciendo en él un terrible adormecimiento y retroceso. La clave para recordar estaría en el nombre secreto de cada uno, también conocido como "Nombre Cósmico", que funcionaría como una llave personal e intransferible.
El siguiente paso que se tomo fue el de retomar la Tierra como parte activa del proyecto porque de los otros siete planetas escogidos, tres se destruyeron totalmente y cuatro se estancaron por el exceso de cuidados y dependencias. El único planeta en el cual los experimentadores habían perdido el control sobre el experimento, y las posibilidades estaban dadas para lograr un buen resultado, era la tierra.
Hace veinticinco mil años dos grandes civilizaciones fueron enviadas en calidad de Guardianes y Vigilantes. Unos procedían de Orión y otros de las Pléyades. El jefe de los oriones se llamaba Satanel, y su aspecto era reptiloide. Pero no todos los oriones son así, porque es una constelación que abarca varios planetas y civilizaciones, muchos de ellos son de aspecto muy humano.
Hubo un momento en que Satanel consideró que como las energías del planeta eran tan violentas, y la humanidad era impredecible, resultaba insegura y peligrosa la situación porque podía poner en peligro el orden establecido, por lo que era riesgoso usar a la humanidad o dejarla actuar espontáneamente. Más bien habría que neutralizarla y en todo caso, sino hubiese otra alternativa: dirigirla.
Satanel pertenecía al linaje cósmico de los llamados "Serpiente", un linaje de las estrellas que se consideran a si mismos con derecho a gobernar el proceso de éste planeta, al cual también están atados. Las actitudes de éste Orión y de un grupo de sus seguidores llevó a la Confederación de Mundos a una tensión tal que se desató una verdadera guerra, cuyos ecos aún resuenan en ésta parte del universo.
Finalmente los disidentes fueron sometidos, y remitidos a la Tierra como deportados. Semejante decisión no hacía otra cosa que asegurar más la posibilidad de reconexión entre los tiempos. Por ello se permitió. Unos a favor y otros en contra de un proceso, pero todo en un área controlada y observada. Además, originalmente se había previsto que hubiese toda una situación de fuerte presión sobre las civilizaciones escogidas para el experimento cósmico. La presencia de ellos sería la presión.
Aunque no todos los oriones participaron de la disidencia, los que se mantuvieron fieles al Plan Cósmico y a la Hermandad Blanca del Universo, se les reemplazó por seres de Sirio, de Can Mayor quienes junto con los Pleyadianos quedaron como Guardianes y Vigilantes.
Los oriones seguidores de Satanel, por ello llamados "satánicos", consiguieron desde nuestro planeta influenciar psíquicamente sobre los pleyadianos, quienes se vieron afectados por la sensualidad del planeta, cometiendo la grave transgresión de tener contacto sexual con los seres humanos. Los mestizos producto de esta relación son los que conocemos como los "Atlantes".
La intención de los disidentes al propiciar todos estos desaciertos era poder reencarnar a través de los atlantes, para escaparse de la Tierra , o apoderarse de ella; o llegado el caso destruirla; sólo que el problema que se presentaba a la hora de encarnar en éste mundo, es que todos enfrentamos un proceso de olvido. Olvidamos quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos y por qué estamos aquí; y eso era un inconveniente insalvable.
El mal uso que hicieron los atlantes del conocimiento recibido de sus padres extraterrestres, los llevó a su autodestrucción. Muy conveniente para aquellos atrapados en nuestro planeta. Pero la destrucción no fue total como ellos hubieran querido, pero sí afectó el último período de la Lemuria , llamado "MU", haciendo que los murianos fuesen evacuados por los pleyadianos desde la Antártida donde su historia y sus adelantos quedaron enterrados bajo el avance del hielo, siendo remitidos hacia Mesoamérica, dando posterior surgimiento a la civilización Olmeca.
Una de las particularidades de la humanidad en comparación con los interventores es que nosotros somos capaces de anticipar el futuro, esto es, que tenemos potencialmente la capacidad de la premonición y de la precognición. Los visitantes al ingresar en el tiempo alternativo sufren una desorientación que les impide anticipar y captar hacia delante los sucesos futuros. Todas sus previsiones se basan en cálculos de probabilidades, estadísticas, proyecciones especulativas y todo lo que puedan llegar a enterarse a través nuestro. Por tanto los extraterrestres que vienen a la Tierra por actuar en un tiempo diferente al suyo, sólo conocen el pasado, el cual han venido ocultando por las implicancias del mismo. Conociéndolo seríamos conscientes de nuestras potencialidades, de nuestro rol y misión en el concierto de los mundos, así como conoceríamos a nuestro oponente, sus debilidades y limitaciones. Sólo que éste conocimiento sin estar preparados nos haría más mal que bien.
Para subsanar las consecuencias de las tragedias de Atlántida y Lemuria, a la vez que darle una nueva oportunidad a la humanidad que ya había demostrado su potencial capacidad de lograr los objetivos iniciales fundamentales, se decidió acelerar los procesos, pero esta vez bajo el estricto control y supervisión de los interventores.
Es en éste tiempo que se decidió enviar a los Instructores Planetarios, que en número de 144 visitaron distintas partes de la Tierra , y depositaron parte del conocimiento , supervisando cada cierto tiempo el desenvolvimiento del mismo.
Las mujeres terrestres por su natural predisposición a canalizar y orientar las energías planetarias a manera de antenas, recibieron de los seres de Sirio un conocimiento de primera mano, consistente en la forma de aplicación práctica de las Leyes y Principios Universales, lo cual las transformó rápidamente en sacerdotisas de la diosa madre, que no significaba otra cosa que ser representantes del espíritu planetario o de los aspectos femeninos del Creador.
Por ello, en el Mito de Osiris, Isis es la diosa hechicera capaz de resucitar a su marido, el cual representa la humanidad sacrificada en el ciclo anterior. Ella transformada en ave (se desprende de su cuerpo y busca a su marido en los planos sutiles, como ocurre con los mediums en el espiritismo), revolotea alrededor del cuerpo del esposo asesinado, devolviéndole mágicamente y sólo por unos instantes, a la vida para engendrar el que restaurará el equilibrio.
Las poderosas energías planetarias pusieron a prueba a los Vigilantes que dividieron por secciones el planeta, creando áreas de influencia según los mundos, a manera de feudos, despertándose la agresividad entre ellos y entrando en franca y violenta competencia. Los extremos de tensión a los que se llegó fueron tales que requirieron de la intervención de seres ultraterrestres para poner orden. En medio de semejante caos reinante la labor de vigilancia dejo mucho que desear, relajándose y tornándose una coladera de visitantes inoportunos e inadecuados.
Para ayudar al planeta, a la humanidad y al Plan sin morir en el intento, luego de los 144 Instructores Planetarios, y como una forma de poner orden a las disputas generadas, los Vigilantes accedieron a la llegada e instalación de la Tierra de la "Hermandad Blanca", que consistió en treinta y dos seres de diferentes mundos que se ubicaron en el desierto del Gobi en la Mongolia y se hicieron cargo de relevar a los instructores iniciales y limitar la participación de los Vigilantes en el proceso planetario. Además, se hicieron cargo de los Discos Solares, los Retiros Internos y de la vigilancia de los Portales Interdimensionales que se encuentran abiertos de manera natural en el planeta; y de cuantos podrían llegar a abrirse en la medida en que nos fuéramos acercándonos al final del ciclo cósmico.
Con el Cristo que se manifestó siete veces a lo largo del proceso planetario, se ubicó la puerta correcta de reconexión con el Tiempo Real.

La apertura del séptimo sello coincide por tanto , con el ascenso del planeta y la humanidad a la cuarta dimensión, así como con el retorno del Cristo como la manifestación del espíritu de compasión, caridad, y fraternidad , sólo que su manifestación requiere de un estado vibratorio superior en la humanidad basado en el amor incondicional a través del perdón. 

Seres como el mago Merlín, que eran híbridos entre extraterrestres y humanos conocían ambas direcciones del tiempo, y por ello fueron convocados a ser los guardianes de los discos solares y de las puertas cercanas a estos reemplazando a los extraterrestres .
Nota.
Este material es una parte importante de lo que he venido recordando y ensamblando a partir de la experiencia de contacto físico vivida el 10 de Octubre en Alto Banderas, República Dominicana.
Sixto Paz Wells

Link con el archivo: 

La Humanidad y los Interventores después de Edén[3].doc