viernes, 9 de enero de 2015

VIAJE AL OMBLIGO DEL MUNDO-SIXTO PAZ WELLS

“Según las tradiciones orales rapa nui, Make Make creo el universo
y él, como Creador, estaba fuera. La Tierra estaba dentro de un huevo
donde el Creador quería experimentar las emociones y los sentimientos,
que si él veía que eran buenos, abriría el huevo
para que afectara a todo el universo…” (Don Benito, sabio de la tradición Rapa Nui)
Hacía mucho tiempo que teníamos planeado realizar un viaje de estudio y trabajo a la Isla de Pascua, pero no se habían dado las condiciones por uno u otro motivo. Es más habíamos recibido esporádicamente algunos mensajes psicográficos en meditación, procedentes de los seres extraterrestres haciéndonos saber de la conveniencia de que realizáramos un viaje hacia esos rumbos. Anteriormente había estado dos veces en Hanga Roa, capital de la isla y único centro poblado. Habían sido tránsitos de varias horas, de paso a Australia y a Tahiti. En esas ocasiones había podido mediante el city tour, acercarme a uno de los centros ceremoniales costeros llamados “Ahu” (Ahu Tahai), que han sido reconstruidos y que presentan uno de los pocos “Moais” completos, estatua gigantesca con sus ojos de coral y su “Pukau” o gorro redondo de escoria roja, que no es otra cosa que un peinado tipo hongo que se hacían los pascuenses.
Las comunicaciones psicográficas que recibimos a través de la meditación meses antes, no nos habían hecho ninguna recomendación al respecto, por lo que ni bien surgió la intención de organizar este viaje a manera de seminario itinerante conmigo, pensamos que tendría más de turismo que de crecimiento espiritual. Pero nada más lejos de la realidad que se nos tenía prevista desde lo Alto.
Fuimos 23 personas de cinco países los que participamos del periplo. Siete hombres y dieciséis mujeres. La mayoría no se conocía entre sí. Pocos habían participado de los grupos de contacto, pero la mayoría tenían experiencia de meditación. Había de todo en este grupo, desde una cirujano plástico, hasta un psiquiatra asesor de la Fuerza Aérea en la investigación del fenómeno Ovni; de una de ama de casa profesora de yoga hasta ingenieros y docentes.
La Isla de Pascua, también llamada Rapa Nui, “Isla grande” en el idioma rapa nui, posee otros nombres como Mata Ki Te Rangui, que significa “Ojos que miran al cielo”, o Te Pito No Te Henúa que se traduce como “El ombligo del mundo”. Se encuentra como a unos 4000 kms de las costas de Tahiti y a 3,700 kms de Chile. Podríamos decir que esta en medio de la nada y a mitad de camino de todo. Es uno de los lugares habitados más aislados del mundo. Un museo al aire libre con cientos de lugares arqueológicos y monumentos extraordinarios, como los famosos “Moais”, casi 900 en toda la isla.
El nombre de isla de Pascua fue colocado por el holandés Jacob Roggeween que la descubrió el 5 de abril de 1722, precisamente el día de Pascua de Resurrección.
La isla fue poblada por inmigrantes procedentes de otra isla legendaria llamada “Hiva” (que vendría a ser una de las Islas Marquesas), siguiendo a su “Ariki” o rey llamado Hotu Matu´a hacia el siglo IV de nuestra era. El previamente había sido informado por un vidente llamado Hau Maka de la existencia de una “Tierra Prometida”, con la que éste chamán había soñado destinada para el rey y su gente, y cuyo nombre era “Te Pito O Te Caigan Un Hau Maka”, que se traduce como “El pequeño pedazo de pista de Hau Maka”. Entonces el rey envió a siete exploradores, quienes siguiendo las corrientes y las estrellas, llegaron primero. Quedando uno de estos aventureros en la isla, volvieron de regreso los otros seis para dar cuenta a su rey de la realidad de la visión.
Tiempo después, el Ariki llegó con toda su gente desembarcando en la deliciosa y acogedora playa de arenas blancas coralinas Anakena, siendo según la tradición levantados allí los primeros Ahu o plataformas rectangulares ceremoniales, convirtiéndose aquel lugar en un Tapu, “lugar sagrado”. Hoy se puede ver reconstruido en el lugar el Ahu Nau Nau, que destaca por la belleza, elegancia y buen estado de sus Moais con sus Pukaus.
Volviendo al viaje, diré que desde un primer momento se sembró la cordialidad entre todos los del grupo que abordamos el avión. La gente desbordaba alegría y entusiasmo, en un vuelo repleto de turistas rumbo a la Polinesia. Fueron cinco horas de viaje volando a través de un paisaje todo azul, en donde el cielo se fundía con el color del océano Pacífico, anticipándonos una vivencia profundamente espiritual.
Al llegar al aeropuerto Mataveri estábamos siendo esperados por la gente de la agencia de viajes Aku Aku, que significa tanto espíritus protectores como espíritus que no tienen descanso. Nuestro guía local llamado “Terangi”, que significa cielo, nos dio la bienvenida como comúnmente suelen hacerlo en la Polinesia, con collares de flores (pipis), que nos colgaron del cuello. El era un hombre joven y robusto, muy cordial e inteligente, padre de cuatro hijos.
De inmediato salimos del Terminal aéreo, nos estaban esperando los de la agencia en un bus acondicionado. Nos fuimos en él las 23 personas hacia nuestro alojamiento, en el hotel Poike, nombre de uno de los tres volcanes principales que tienen esta insólita isla triangular, y que curiosamente se encuentran cada uno de ellos en un vértice del triángulo: Rano Raraku, Mangu Terevaka y el Poike. La parte más alta de la isla es el Mangu Terevaka con 593 metros de altura.
Para llegar al hotel debimos atravesar todo el pueblo de Hanga Roa, único poblado que posee esta pequeña isla habitada por cerca de 4,000 personas, y de casi 180 kms cuadrados. Como eran muy pocas las calles, rápidamente estábamos en las afueras de la población y allí encontramos nuestro cómodo y espacioso hospedaje.
Después de acomodarnos y saludar a la dueña del establecimiento, señora Carmen Cardinali, mujer delgada y afable, aprovechamos para irnos caminando a la playa, distante unos cinco minutos de allí, encontrándonos con el Ahu Tahai, centro ceremonial compuesto por tres altares, viviendas, fogones, gallineros y un impresionante embarcadero, todo él restaurado en 1968. Allí después de recorrerlo y fotografiarlo, aprovechamos en hacer nuestra primera meditación. Seguimos luego por las calles del pueblo. Por la tarde hicimos unos conversatorios compartiendo lo que sabíamos de la isla, recordando que la sociedad rapanui, estaba gobernada por el Ariki, quien era considerado descendiente del primer rey y emparentado con los dioses, y que estaba dividida en tribus y con clases muy estratificadas. Cada tribu ocupaba una zona de la isla, siempre con franja costera y tierra cultivable en el interior. La mayor parte de la población vivía en el interior, donde se encontraban las áreas de los cultivos. En los Ahu se veneraba a los ancestros. Estos Ahu estaban compuestos de una plaza rectangular con un pavimento y una plataforma sobre un talud, con muros de lozas de piedra, donde después eran colocados los moais.
Comentamos cómo hasta ahora sólo eran conjeturas la explicación del para qué y el por qué de los moais, así como que seguía siendo un misterio, cómo hicieron para desplazarlos y repartirlos por toda la isla.


Lo que es muy comentado por todos en Hanga Roa, y lo reiteró luego Terangui, es que la Isla sufrió en pequeño lo que hoy esta ocurriendo en nuestro mundo, una sobrepoblación y una profunda crisis de destrucción del medio ambiente y agotamiento de los recursos naturales, que los llevó a terribles guerras en donde llegaron incluso al canibalismo y a la casi extinción de la población. Estas guerras trajeron la destrucción de la mayoría de los Ahu y el derribamiento de los moais. Se dice que es en esa época que surge el ceremonial del “Tangata Manu” o “Hombre pájaro”, en donde representantes de los diversos clanes o tribus debían enfrentar una tremenda prueba de valor y de resistencia, bajando los acantilados del Rano Kau, introducirse en el mar y remar en una pequeña balsa hasta los pequeños islotes de Motu Iti, Motu Nui y Motu Kao Kao distantes como 4 km de la costa, para recoger el primer huevo del “Manutara” o pájaro fragata, señal de la llegada de la primavera. El éxito permitía al jefe del clan, no al participante, que sólo era un representante, ser el nuevo Ariki, portador del mana, o poder ancestral paranormal.
Es poco lo que se conoce de las tradiciones de los rapa nui, aunque algo nos ha llegado a través de los relatos de los navegantes europeos que llegaron hasta allí, algunos de los cuales sumados a los que vinieron del continente, se portaron terriblemente mal con los isleños, violando, saqueando y esclavizándolos para que trabajaran en las islas guaneras del Perú. Esta continua agresión entre los siglos XVIII y XIX llevaron hasta allí la viruela, la tuberculosis, la sífilis y cuanta enfermedad que terminó de diezmar a los remantes de la población, reduciéndola al mínimo.
Todo esto llevo a que se extinguiera la clase sacerdotal y la nobleza, perdiéndose el recuerdo y el conocimiento de la escritura jeroglífica pascuense, algo único en la Polinesia. Posteriormente las mismas tablillas de esta escritura “Rongo rongo”, fueron quemadas por los misioneros católicos franceses, quedando muy pocas en la actualidad.
Tal como aparece y se lee en el Museo de la población de Hanga Roa, en 1888, Chile consiguió la firma del tratado de anexión de la isla, por lo que la población nativa, representados por Atamu Tekena, quedaron bajo la soberanía chilena. Pero los isleños quedaron prisioneros en su isla, sin poder moverse de ella y sin derechos de ciudadanía, y con sus tierras dadas por el gobierno chileno en concesión a extranjeros que trajeron ganado que terminó de depredar las tierras, siendo obligados a emplearse gratuitamente sin derecho a pago alguno.
Ahora se respiran nuevos aires en Rapa Nui. Poco a poco los isleños van recuperando el control y la autonomía, y se va haciendo justicia, aunque ésta haya llegado tarde.
Caminamos por la playa y allí nos encontramos con la maestra del Liceo, quien al enterarse quien era yo, y conociéndome de la televisión, me comentó sobre el deseo suyo de que hubiese la posibilidad de darles una conferencia a gente de la isla, lo cual acepte con gusto. Ellos quedaron en avisarme.
Luego en la noche, durante la cena seguimos conversando e intercambiando experiencias, acordando iniciar juntos nuestras meditaciones a las siete de la mañana todos los días, para lo cual el grupo entero se reuniría en una de las habitaciones. Y así lo hicimos con constancia y dedicación, logrando con los días el apoyo en comunicaciones canalizadas de los hermanos mayores.
El segundo día de nuestra llegada, día domingo, fuimos todos a la misa que se celebra en la iglesia de Hanga Roa en idioma rapa nui. Fue una experiencia muy espiritual y de profundo recogimiento, además del exotismo porque fue enteramente en el idioma nativo. Terminada la celebración, recorrimos con nuestro guía Terangui nuevamente el Ahu Tahai, con todas las explicaciones históricas a cargo de él. Nos mostró en el sitio las características de los Ahu, y una Hare-Paenga (casa bote) donde vivían los sacerdotes y también, los Hare-Moa (los gallineros), que son unos edificios estrechos, de piedras amontonadas con una sola entrada pequeñita. Luego seguimos camino en el bus hacia el otro lado de la isla , para conocer una zona donde los Ahu están muy arruinados y los moais, todos caídos. Allí empezó una lluvia pertinaz que nos llevó a refugiarnos en el bus, y luego en el interior de una cueva, en una bella caleta rocosa.
A la hora del almuerzo nos dirigimos a las faldas del Rano Raraku, volcán que guarda en su interior una laguna de agua dulce llena de plantas acuáticas de totora, y que fuera la cantera principal de los moais. Después de un importante refrigerio, partimos hacia el volcán observando en el camino, algunos moais acostados, dejados a uno y otro lado del camino por sus escultores. Fue impresionante observar la variedad de estilos y tamaños entre los moais que se encuentran erguidos en las paredes exteriores del talud volcánico. En éste volcán han quedado cerca de 396 esculturas distribuidas en su interior y exterior. Incluso en la canteras llegamos a observar el moai más grande, que llega a medir 21.60 metros de largo y pesar casi 182 toneladas de peso. En el lugar nuestro guía nos explicó lo que normalmente suele decirse, de que los moais representan a los ancestros ya muertos que destacaron o a los jefes fundadores de las tribus y los clanes, y que estos eran deificados. Para esto, las tribus les pagaban a los talladores con alimentos, manteniendo a los escultores en las canteras hasta que terminaban el trabajo. Y que la mayoría de moais no terminados o ubicados era por la falta de pago…Algo que nos sonaba poco creíble.
Un detalle interesante es que las estatuas poseen la cabeza aplanada y los lóbulos de las orejas deformados y alargados, dos detalles propios de las culturas sudamericanas. Y que los pobladores estaban divididos en “orejas largas” y “orejas cortas”, utilizando los términos Hanau eepe para unos y Hanau momoko para los otros. Haciendo un ejercicio de memoria recordemos que entre los incas estaban los Hanan y los Urin, los de abajo y los de arriba; y que los nobles solían tener las orejas muy largas, de allí el término “orejones”. ¿Habrá alguna relación entre la palabra “Hanau” del rapa nui con el término “Hanan” de los incas?
No pudimos continuar por las laderas del volcán porque estaba barroso, así que visitamos una estatua muy extraña, única en la isla de un hombre arrodillado y sentado sobre sus piernas. Era de un estilo muy similar a los de la civilización Tiahuanaco. Se le llama moai Tukuturi, y mide más de tres metros y medio de altura, por uno y medio de ancho. Estuvimos largo rato observándolo. Se parecía tanto a estatuas similares que hay en Tiahuanaco (Bolivia), y tan diferente del resto que inmediatamente uno comienza a pensar que hay cosas que cada vez menos, encajan de ésta historia. De allí volvimos al bus y nos dirigimos al Ahu Tongariki, que esta al pie del volcán Poike, el más viejo de la isla, con tres millones de años de existencia. En el lugar nos encontramos con una espectacular plataforma ceremonial con quince moais gigantescos de entre sesenta y setenta toneladas cada estatua. Este monumento fue reconstruido porque en el pasado fue barrido y destruido por el mar durante el tsunami de 1960. Desde éste lugar teníamos una vista impresionante del Rano Raraku. Nuestro guía nos explicó que las estatuas colosales habían sido diseñadas para permanecer de pie, sin uso alguno de anclajes o mortero. Según la tradición se decía que los moai caminaban desde las canteras hasta su ubicación en los distintos Ahu, gracias al mana o poder de los Ariki. Pero en lo que más enfatizó Terangui fue en el preparado del suelo como rampa de deslizamiento, y luego la utilización de troncos para irlas moviendo. Este consumo forestal para la construcción monumental, y la costumbre de incinerar los muertos habría contribuido a la devastación de la flora y vegetación isleña.
En Tongariki aprovechamos en disfrutar la belleza del paisaje y del monumento, regresando por la tarde al hotel. En la noche luego de la cena nos quedamos conversando en el hotel, con personas del aeropuerto de Mataveri quienes enterados por el Dr. Mario Dussuel de nuestra llegada, estaban interesados en intercambiar experiencias de avistamientos en la isla con experiencias vividas y conocidas por mí.
El día Lunes luego de nuestra meditación mañanera, hicimos una visualización donde nos proyectamos al Rano Raraku, encontrándonos allí con seres vestidos de blanco que nos explicaban la naturaleza del lugar y de todo cuanto allí había ocurrido. En los comentarios posteriores, surgió la idea que allí había sido depositado algo muy importante, sumergiéndose en la laguna del volcán. Una imagen que se repetía era la de seres extraterrestres de aspecto reptiloide deportados a nuestro mundo, ubicados precisamente en esa isla y en ese volcán. Y que quienes poblaron la isla actuaron como guardianes, reemplazando a los guardianes extraterrestres, pero esa misma energía oscura enquistada en el lugar, los habría tratado de destruir.
Después del desayuno nos dirigimos bajo un hermoso cielo azul y con un creciente calor hacia Vinapu, en el extremo del volcán Rano Kao, de unos dos millones y medio de años de antigüedad, muy cerca del aeropuerto de Mataveri. En el camino conocimos en la ladera de un pequeño cono volcánico, una cantera de obsidiana, vidrio volcánico empleado para hacer toda clase de utensilios, pero fundamentalmente cuchillos, puntas de flecha y puntas de lanza. Ni bien entramos por en medio de un frondoso grupo de guayabos que crecen de forma natural en el lugar, comenzamos a subir la colina, cuando Maria Ester Dublé , brillante organizadora del viaje y amiga entrañable, se percató de la existencia en el suelo de unos pequeños extraños círculos concéntricos en el pasto, como de unos treinta a cincuenta centímetros de diámetro, un grupo de cinco y luego un poco más arriba un grupo de tres y luego uno de dos. Para nada se podían confundir con nidos de insectos o efecto del ganado. La explicación que nos dio el guía es que podían ser los efectos de estacas que alguna vez fueron colocadas en el lugar, cosa que no podía ser de ninguna manera, ya que alrededor de los círculos, el pasto había desaparecido, y en los círculos el pasto estaba cortado a ras, y el resto eran pastizales altos.
Vueltos al bus llegamos al final de la pista del aeropuerto, descendimos la ladera de la montaña, y llegamos al Ahu Vinapu, donde nos encontramos con una plataforma donde los moais están caídos sobre el Ahu. Pero la plataforma misma estaba compuesta de inmensas piedras talladas primorosamente al mismísimo estilo de los monumentos incas del Cusco. Era tan evidente la similitud que hasta destacaban en la pared, pequeñas piedras encajadas, como parches que completaban perfectamente la dinámica del muro. Nos pusimos entonces todos en la muralla para hacer una práctica de dermóptica, para captar a través del tacto y de la frente, la historia grabada en el lugar, apareciendo al cabo de unos minutos en que mantuvimos la respiración lenta y profunda, en nuestra pantalla mental la imagen de que aquel era un templo del sol de manufactura inca, y que la isla fue visitada por los incas, tal como lo refieren cronistas, cuando hacen mención a viajes mar adentro en la época del inca Túpac Yupanqui. Los incas habrían sido algunos de los distintos grupos humanos que habitaron la isla, sólo que finalmente sus gentes fueron exterminadas allí, y sus vestigios sumergidos en el mar de donde vinieron. Aunque su influencia quedó marcada en el lugar. Es curioso también que según los cronistas, cuando Atahualpa se hizo del poder, uno de sus orejones le aconsejó que quemara cantidad de tablillas de madera de la época de su abuelo Túpac Yupanqui, donde estaba grabada la historia, pero no se especifica de qué historia se esta hablando.
El templo habría sido reciclado, tal como se veía en los extremos del mismo, donde las curvaturas de la piedra trataron de ser ocultadas con nuevas piedras de diferente calidad de trabajo.
Después de la práctica que fue acompañada de algunas mantralizaciones de la palabra “Zin-Uru” (llave), procurando aperturar una conexión con otras dimensiones, comparamos aquel muro con el del otro Ahu cercano, notándose la diferencia abismal de calidad y diseño. Lo que también confirmaba la posible conexión inca era que uno de los moais caídos sobre el Ahu, había roto la plataforma, dejando evidente la existencia de una habitación subterránea de lo que habría sido el templo. Algo que no existía en los demás Ahus.
Me parecía muy curioso que éste templo se encontrara a pocos cientos de metros de la cabecera de pista del actual aeropuerto. Pero eso lo tomé como mera coincidencia.
En el otro Ahu cercano y más rústico, se hallaba una extraña estatua doble a manera de un falo, con brazos laterales, que suele relacionarse con una estatua doble o más bien femenina.
De Vinapu nos dirigimos hacia el Rano Kau, por lo que luego de volver paralelos a la pista del aeropuerto, bordeamos el mar y empezamos a subir al cráter en el bus, pudiendo tener desde allí, una vista extraordinaria y panorámica de gran parte de la isla. Hasta que llegamos al espectacular cráter del volcán, que tiene un kilómetro de diámetro, y un lago de agua dulce en su interior del que se extrae el agua para la población de Hanga Roa. Sobre el borde del acantilado y el cráter se encuentra la aldea ceremonial de Orongo, donde hay 53 casas de piedra y cerca de mil petroglifos del hombre pájaro y el dios Make make. En el lugar uno tiene una vista única de un mar violento y profundo, así como de los Motu o pequeñas islas donde se realizaba el ritual y competencia del Tangata Manu para conseguir el huevo del Manutara. Nos explicaron en el lugar los diseños de las casas hechas de piedras lajas, algunas en forma de embarcaciones, con una pequeñísima entrada central que protegía del viento y el frío a sus moradores.
Fuimos luego caminando hacia un punto magnético aconsejados por Terangi, que es el vértice del triángulo que forma el Rano Kau con los otros volcanes y la forma misma de la isla. Allí hicimos un trabajo con pirámides de luz violeta y el real tiempo del universo, el cual fue intensamente vivido por todos los participantes.
Terminado nuestro trabajo nos dirigimos a la zona de los petroglifos, y luego de gozar contemplando el paisaje y tratando de interpretar las imágenes que allí se encontraban, nos regresamos. Y fue en la salida, en la caseta de los guardabosques, que uno de ellos me reconoció de haberme visto en la televisión y me contó delante de otros compañeros, que ellos habían encontrado en una cueva poco accesible, unos restos óseos humanos el doble de grandes de los de una persona normal. Es más, los cráneos eran como peras invertidas y rostros anchos. Según esta persona eran de extraterrestres de alguna manera confinados en la isla.


Y que ellos no querían revelar el hallazgo ni dar a conocer la ubicación por temor de que desaparezcan. Esta confesión fue una revelación extraordinaria que iba confirmando las percepciones que veníamos teniendo.
El origen de los hombres pájaro podría estar relacionado con el mismo elemento inspirador en Egipto, de los dioses y semidioses de procedencia extraterrestre. Curiosamente en Rapa Nui se le llama Ra´a al sol, y en Egipto Ra.
Por la tarde recorrimos la población de Hanga Roa, y en cada lugar donde entraba ya fuese éste una bodega, negocio de artesanías, o tienda de comestibles terminaba conversando con los pobladores quienes me contaban sus experiencias de avistamientos.
El día Martes hicimos la meditación continuando con una visualización en donde nos veíamos a nosotros mismos bajando los acantilados del Rano Kao, en dirección a los Motu para recoger el huevo del Manutara, teniendo varios de los presentes una serie de percepciones o imágenes mentales muy claras e intensas, con cantidad de símbolos. Debido a la vibración alcanzada por el grupo se pudo recibir comunicación y luego de leerla, la comentamos.
Ese día partimos para Puna Pau que es el pequeño cráter volcánico de escoria roja de la que se fabricaban los Pukaus, pudiendo encontrar cantidad de estos gorros terminados sin ser trasladados, y otros a medio hacer. Durante el camino y a lo largo de varios días, pudimos ver cantidad de arcoiris, todos ellos muy bellos. De Puna Pau fuimos conducidos hacia Anakena, la playa de arenas blancas coralinas rodeada de hermosas palmeras que retratan la imagen clásica polinésica. Aquí se encuentran los primeros Ahu que recuerdan la llegada de Hatu Matu´a . Uno de ellos presenta un solo moai muy antiguo y extraño, mientras que el otro, el mejor conservado de los dos es el Ahu Nau Nau, donde los moais están en muy buen estado, conservando sus pukaus y se les puede ver en sus espaldas símbolos de pájaros que dan la impresión de la llave del Ank egipcia. Detrás del Ahu, y como parte del muro que lo contiene, hay piedras de gran tamaño colocadas algunas de forma tan desordenada, que hay hasta la cabeza de un moai en la pared. Una de las piedras del muro tiene una talla en alto relieve donde aparece el hombre lagarto, que según las leyendas nos dijo Teranghi, vinieron a ser los primeros pobladores de la isla, lo cual nos confirmaba nuestras percepciones y visualizaciones.
En ese momento aprovechamos para darnos un agradable relax bañándonos en las tibias y tranquilas aguas cristalinas del mar.
En la noche nos fuimos a impartir la conferencia en la casa taller artístico de la señora Carmen Aredondo en Hanga Roa, pudiendo explayarme en muchos aspectos del contacto extraterrestre, y escuchando las experiencias de los pascuenses. La conferencia la di gratuitamente como una deferencia a la cordialidad y hospitalidad de los rapanui. Y quienes más lo disfrutaron fueron los jóvenes adolescentes y niños presentes, quienes se maravillaban con todo lo que contaba.
El Miércoles después de la meditación y del desayuno nos fuimos a conocer la cueva de los plátanos o también llamada “Ana Te Pau”, que es un sistema de cavernas donde aprovechando la humedad se han creado microclimas para el cultivo de diversas especies garantizando la alimentación de la población. Estas cuevas son tubos de lava que han servido para acumular agua de lluvia. Se extienden por centenares de metros por debajo de la isla. El recorrerlas fue una experiencia por demás interesante, y hasta meditamos en la total oscuridad de las profundidades de uno de los túneles. De este lugar seguimos para el Ahu Akivi o también llamado de los siete moais, que representan a los siete exploradores de Hatu Matu´a, y son los únicos que están de frente, mirando hacia la costa. Aquí Víctor González, miembro de nuestro grupo, tomó una fotografía al paisaje que después permitió ubicar la presencia de una nave en el cielo.
Por la noche nos fuimos a la fiesta polinesia, un espectáculo cultural de danzas y cantos en el hotel principal de la población, allí conocimos al ballet Kari Kari que interpretaron toda suerte de bailes y destrezas que nos asombraron y maravillaron a todos. Realmente había estado en estos espectáculos en Tahiti, pero no podían compararse con la maravilla de éste ballet digno de cualquier teatro del mundo.
El jueves meditamos en la mañana incluyendo siempre alguna visualización, y después de desayunar nos dirigimos de nuevo al Rano Raraku, para ingresar en su interior, debido a que la vez anterior por la lluvia, nos habíamos quedado solo en las paredes exteriores. Así que subimos por la rampa por donde en el pasado bajaban los moais extrayéndolos del interior del volcán. Una vez dentro, vimos la magnífica laguna de agua dulce llena de totora que cubre el cráter. Luego seguimos por senderos de montaña por una espesa vegetación hacia las partes altas del cráter para conocer de cerca las canteras interiores. Fue extraordinario contemplar una nueva variedad de estatuas y diseños. Estuvimos largo rato en el lugar. No daba ganas de marcharse de allí por su misterio, y encanto. No se sentía temor ni rechazo en el lugar, todo lo contrario, para ser un sitio donde era entrada hacia muchos secretos y misterios del pasado, más bien se le sentía cautivante y acogedor.
Del Rano Raraku seguimos camino hacia el Ahu de Te Pito Te He Nua, donde se encuentra la piedra redonda ceremonial del ombligo del mundo, donde hicimos ejercicios de dermóptica para sentir los latidos del corazón cristal del planeta. Aunque muchos lo que percibimos fue una forma similar a la piedra cayendo del cielo, pero no precisamente un meteorito. Esta piedra me hizo recordar la vez que fuimos al oráculo de Delfos en Grecia, donde la pitonisa llamada la Pytia, se sentaba sobre la piedra del “Onfalos”, u ombligo del mundo para dar a conocer sus profecías.
De allí nos fuimos a la playa de Ovahe que se encuentra dentro de un cono volcánico, un lugar hermoso de aguas cristalinas y arenas blancas, donde nos bañamos y disfrutamos de una hermosa tarde.
En la noche nos reunimos en el pueblo con don Benito Alarcón, hombre sabio, viudo de la última de las chamanas de la isla, doña Esperanza, descendiente ella según Benito, también de los seres de Orión, del hermano Rojo y Negro. El nos recibió generosamente en su casa, donde pudo extenderse en sus comentarios sobre los misterios de la isla, y cómo estos se relacionan con el contacto extraterrestre, comentándonos él mismo sus experiencias de contacto con un hermano mayor.
Hubo un momento que me pidió que le comentara lo que yo sabía y había captado en la isla. Aprovechando de esa invitación, así lo hice, y no sólo no me corrigió sino que apoyó las afirmaciones, completando él la información, diciéndonos que según las tradiciones orales rapa nui, que Make Make creo el universo y que el, como Creador, estaba fuera. Y que la Tierra estaba dentro de un huevo donde el Creador quería experimentar las emociones y los sentimientos, y que si él veía que eran buenos, abriría el huevo para que afectara a todo el universo, lo que me hizo relacionarlo con la información del real tiempo del universo y el tiempo alernativo, así como de los distintos universos y dimensiones. 

   
Según Don Benito, Make Make le ordenó a Pao´a o He Pao´a, que era un mazo, que rompa el huevo y liberara la emoción y el sentimiento al universo. Pero éste no vino ante el llamado divino. El universo había sido oscuridad durante mucho tiempo (¿Estancamiento evolutivo?). El único planeta azul era la Tierra (¿el único con esperanza de crecimiento espiritual sostenido?), aquí se imprimió la emotividad de Dios. Los océanos eran sus lágrimas de alegría.
El creador hizo que cayeran o llegaran 14 huevos a Hiva. Eran siete masculinos y siete femeninos, pero no germinaban. Entonces Make Make se ve a si mismo reflejado en el agua de una calabaza, y sorprendido con su imagen, crea al hombre.
Nos habló que antes de la llegada del rey Hatu Matua estaba Uoke en la isla, un gran espíritu que se había rebelado, y que había sido exiliado aquí. El cual de inmediato lo relacionamos con Satanel. También nos comentó de una terrible guerra en el cielo y otra en la isla, y de la conexión con la Lemuria. Dijo él entre otras cosas, que si la isla se portaba bien, esto afectaría positivamente al planeta. Y que el problema sería que la isla pudiera pasar a otra dimensión, abriendo un portal y perdiéndose. Que Rapa Nui era el ombligo del mundo, por las energías que se irradiaban de allí al mundo.
Si bien Don Benito hablaba con mucha energía y entusiasmo, se le veía que sentía o tenía gran dificultad para decir lo que nos decía. Rápidamente pasaba de un tema a otro, dándonos sólo pequeñas piezas sueltas, aparentemente inconexas, que terminábamos de unir en nuestra mente, porque inmediatamente nos evocaba a la mente la película de lo que ya sabíamos.
El día Viernes hicimos nuestra acostumbrada meditación de las siete de la mañana, y aprovechamos para recibir comunicación donde se nos instaba a no dejar de hacer la salida que ya se había anticipado en los anteriores mensajes, y dirigirnos en la noche al volcán Poike. Después de desayunar abordamos el bus y recorrimos la cueva de Ana Kai Tangata, un lugar volcánico donde las olas del mar revientan con gran violencia, pero produciendo espuma con una belleza estremecedora. En esta caverna hay pinturas rupestres del Tangata Manu y del Manutara de gran belleza y colorido. Allí meditamos con mantralizaciones. Luego seguimos hacia el vivero de Mataveri donde se encuentran las especies nativas de flora típica pascuense, algunas de las cuales han sido rescatadas del continente o de Tahiti, y devueltas. Luego seguimos por el pueblo de Hanga Roa con el guía, terminando en el museo antropológico Padre Sebastián Englert, donde existen unas 1,500 piezas arqueológicas, que representan el legado cultural de la isla. El museo fue fundado en 1973, y posee una importante colección de fotografías, así como de paneles explicativos y una biblioteca con 3,000 publicaciones. En un extremo, en un local anexo esta la exposición de la expedición noruega de Thor Heyerdahl y un moai único en su género, que se piensa sería femenino, aunque su rostro es como el de un pájaro o un reptil con cresta, estilo triceratopo. Y que fue encontrado en excavaciones, porque estaba enterrado a mucha profundidad en los cimientos de la plaza ceremonial del Ahu Tahai.
Por la tarde volvimos en dirección a la playa de Anakena, deteniéndonos en el camino para contemplar un fenómeno al parecer magnético, aunque hay quienes piensan que es sólo una ilusión óptica, que es que en una cuesta se dejó la movilidad (bus) en neutro y con el motor apagado, y a pesar de que estábamos en una aparente cuesta , el bus empezó a acelerarse y a subir solo. Realmente era muy extraño, y sabemos que no es el único lugar en el planeta en donde pasa algo así. Posteriormente, ya de regreso en Santiago, tuve la oportunidad de recibir un hermoso regalo de Rosita Calaf, virtuosa pintora, y una de nuestras compañeras de viaje, que consistía en un extraordinario libro del escritor español Antonio Ribera, de una expedición que realizó en los años setentas a la isla, y en donde él describe precisamente que pudieron medir la zona norte de la Isla de Rapa Nui, detectando que es una de las de mayor perturbación magnética en el mundo. Precisamente donde nos encontrábamos experimentando con el bus, así que no era ilusión óptica.
En Anakena hicimos un repaso de lugar y disfrutamos de unas horas de playa, aunque nos cayó una lluvia violenta pero pasajera cuando ya nos retirábamos.
Hicimos tiempo para que llegara las 9 p.m. para salir en el bus en dirección del Poike, siguiendo la invitación que nos habían hecho los Hermanos Mayores del Cosmos. Y llegado el momento nos embarcamos y partimos, terminando por ubicarnos a los pies del Ahu Tongariki, a un lado de las faldas del Poike. Nuestro guía Teranghi nos había contado anteriormente, que los Hanau eepe u “orejas largas” habían sido exterminados, siendo quemados vivos por los Hanau momoko u “orejas cortas” durante las guerras tribales, y la última gran batalla se había librado en una trinchera que estaba a un lado del Poike. Esto finalmente me persuadió, por una cuestión de vibración, de ir al lado opuesto donde están los moais, siempre a los pies del volcán como pedían los mensajes. Allí aprovechamos para mirar un cielo como pocas veces se contempla en la vida. Se veía claramente el brazo espiral de la galaxia, de la Vía Láctea, en toda su plenitud sobre los gigantescos moais. Al cabo de un rato parecía que las estrellas salían de detrás de los moais.
Personalmente me pasó que hubo un momento en que sentí claramente, que algo gigantesco y redondo, aunque no visible se había ubicado encima de nosotros, pero a muy baja altura, así se lo manifesté a los demás. Meditamos en aquel lugar, a pesar de los fresco del ambiente, y hasta hicimos una irradiación con siembra de una esfera de luz en la que envolvimos a los ángeles caídos, depositando la esfera dentro del cráter del Rano Raraku. Y es curioso, pero el chofer y el guía de la agencia que se encontraban en el bus, como a unos quinientos metros de nosotros en la total oscuridad de la noche, sin saber ellos lo que nosotros estábamos haciendo, fueron testigos de un resplandor dentro del cráter y de una esfera de luz que descendió allí mientras nosotros estábamos trabajando.
Como a eso de las once de la noche apareció un objeto brillante sobre el Poike lanzando flashes luminosos y subiendo y bajando, pero solo de arriba abajo. En ese momento otro objeto apareció en dirección opuesta. Y basto que aparecieran ambos objetos para que se iniciara una lluvia de estrellas con objetos luminosos como meteoritos cruzando de un lado a otro por montones.
Quedamos muy contentos porque sentimos y contemplamos el apoyo, así como la confirmación de las comunicaciones.
Al día siguiente cuando ya íbamos al aeropuerto, don Mario Villalobos del aeropuerto de Mataveri, nos fue a despedir personalmente al pie del avión trayendo collares de conchas marinas de despedida, confirmándonos que ellos mismos en el aeropuerto, habían observado desde allí uno de los dos objetos en la noche.
Fuimos y volvimos de la isla, pero algo muy profundo e intenso nos trajimos con nosotros, y algo muy fuerte se quedó allá, algo que quizás nos haga volver pronto…
   
       
Comunicación: 23-05-06
Hotel Poike, Hanga Roa.
Antena: Tell-Elam
Sí, somos vuestros hermanos guías en misión. Sabemos donde se encuentran, y que la vida los reúne para sembrar paz y reconciliación en ese lugar, y desde allí, al mundo. Cuanto más trabajen entre ustedes y con ustedes la apertura de conciencia, la sensibilidad, la sintonía y la visión interna, tanto mejor será el grado de actuación que podrán desplegar, y tanto más intensa la irradiación que conseguirán hacia éste mundo, laboratorio de la humanidad. Todo esta en ustedes sólo tienen que activar el recuerdo para poder actuar a conciencia y en la plenitud de su potencialidad.
Aquí vinimos en el pasado remoto, con una carga pesada para todos, y desde aquí visitamos muchos otros lugares del planeta, advirtiendo del peligro de que se desviaran de su propósito. Fue éste un lugar de paso de varios pueblos, atraídos por la energía poderosa aquí depositada. Aquí, en un lugar tan pequeño y en medio de la nada, estaba todo dicho y expresado en símbolos interpretables por todas las civilizaciones, y desde aquí también salieron muchos misioneros para recorrer los distintos rincones del mundo llevando un mensaje, un conocimiento y una labor.
Este es un centro muy poderoso en donde las energías pueden armonizar o desequilibrarlo todo. Por ello manténganse en armonía, porque lo que se logra aquí, afecta al planeta.
Estamos atentos y pendientes de ustedes. Si se sensibilizan nos verán, porque estamos más cerca de lo que piensan. Hagan una salida para ello.
Con amor Sampiac.
Los nombres cósmicos consultados son:
Vally Tollini = Yunlay
César Reátegui: Arakam
Comunicación: 25-05-06
Hotel Poike, Hanga Roa
Antena: Tell-Elam
Sí, somos vuestros hermanos guías en misión. Vayan tal y como han pensado hacer a esa salida al campo. Déjense guiar y trabajen intensamente en elevar la vibración, ello os permitirá ver y sentir que no están aquí por casualidad sino para atar cabos, y para recibir confirmaciones. Estén atentos porque todo les esta hablando, desde el clima hasta las piedras. La gente les dará respuestas, por lo que abran bien los ojos y afinen el oído.
Todo lo que se os va develando estaba previsto. Este es el tiempo del tiempo, cuando todo se va aclarando y los velos se van descorriendo para todo corazón que con pureza de intención llega a ubicarse en el lugar y en el momento correcto. Ustedes debían estar en este lugar, y en éste tiempo para actuar y relacionar el conocimiento trasmitido.
Aún se les tienen reservadas sorpresas. Verificarán nuestro apoyo.
Con amor Sampiac.
Comunicación: 26-05-06
Lugar: Hotel Poike, Hanga Roa
Antena: Tell-Elam
Sí, somos vuestros hermanos guías en misión. Reúnanse en dirección al volcán Poike esta noche, allí completarán la información del por qué han venido, y para que están aquí.
Los vigilantes y guardianes pascuenses entregarán simbólicamente la posta de su vigilancia al resto de la humanidad despierta a través de ustedes. Vayan asumiendo que esto significa responsabilidades mayores, por cuanto de ahora en adelante no podrán descuidar su preparación.
En el lugar, al pié del volcán Poike no sólo miren al cielo, también miren hacia adentro, habrá testigos de los testigos, confirmando lo previsto, lo trabajado y lo intenso que ha sido este viaje.
Con amor Sampiac


domingo, 4 de enero de 2015

LA CLAVE 3333 Y LOS ESENIOS


"Todos ustedes, han escuchado, durante el tiempo que están en la Misión, que Rama es un despertar de conciencia; una experiencia de contacto extraterrestre; un puente de luz; un puente de ayuda planetaria; una conexión de seres de otros mundos con la humanidad; pero ese puente y contacto no son nuevos. Ya lleva miles de años, no sólo preparándose dentro de éste planeta y fuera de él, sino también creciendo y madurando en las mentes y corazones de hombres que se han venido desarrollando sobre la faz de la Tierra desde hace más de 4.000 años.

En uno de los mensajes de los guías dice: "Descubrirán al final que el verdadero contacto que creían necesitar y necesita­ban tener, era el contacto con ustedes mismos... Esto no sólo se refiere al contacto interno de cada cual consigo mismo para una evolución espiritual, también involucra el contacto entre perso­nas, formando un grupo que vuelve a encontrarse en el tiempo sin tiempo, y que fueron preparadas desde hace miles de años, para este momento que bautizaremos: "Definición„. La definición consiste en que la humanidad se acerca a un final, pero un final de un estado de cosas, de una situación que debe acabar para bien de la humanidad.

Vamos a ir dejando la tercera dimensión de conciencia, para ir ingresando a un tránsito hacia la cuarta dimensión, también de conciencia, y en este proceso los Hermanos Mayores han espe­cificado el llamado que hacen los 24 ancianos, el cual consiste en una designación para que se labore directamente en el despertar colectivo, que viene a ser: El quinto de Rama. Es algo así como un reloj puesto al lado de la cama; y este reloj en cuanto a su estructura, lo identificaremos con la Misión Rama y el llamado a la Misión.

Nosotros mismos al habernos acostado para dormir, hemos programado el reloj despertador de tal manera que habrá de sonar a una hora determinada; esa hora está relacionada con una clave numérica que ya estamos recibiendo todos nosotros de diversas maneras. Y la clave es 3333. Más no es simplemente cualquier número, ya que 4 veces 3, es el número 12, que significa uno de los objetivos de la Misión, de los cuales hemos estado hablando: La comunidad.
Hace 2.000 años muchos de nosotros estuvimos en comuni­dad y venimos a encontrarnos en el tiempo muchos siglos después con una gran caudal de vivencia comunitaria. Pero la verdadera comunidad que ambicionamos, es aquella que iremos alcanzando a través de la madurez adquirida con el caminar dentro de la Misión. Esa comunidad perfecta, es la comunidad mental; aquella que precisamente no conoce ni tiempo ni espa­cio, aquella que es simplemente "Sintonía". Sintonía con el plan, con el llamado y con el despertar.
Todos nos hemos puesto de acuerdo con despertarnos a una misma hora, a pesar de que cada uno se encontraba en su propia casa o estructura mental, y aún muy dentro de sí mismo sin conocerse ni conocer su misión. Hemos utilizado en este caso todos, un reloj de una misma confección o fábrica, quizás del mismo modelo. Y éste reloj es el llamado de la Misión Rama, que está fijado para que suene en la hora clave 6:33 AM, rompiendo nuestro sueño que como cascarón de preparación sutil esperaba su oportunidad, su tiempo.

Algunos reaccionamos como cuando el reloj despertador suena por la mañana muy temprano, simplemente lo apagamos, nos damos la vuelta y seguimos durmiendo. Habrá quienes ponen el reloj debajo de la almohada y lo van a tratar de asfixiar para que no suene, o lo tiran violentamente al suelo. Habrá quienes teniendo algo desarrollado el sentido de la responsabili­dad dejarán que suene hasta que se agote la cuerda y luego saltarán de la cama; otros se levantarán al primer sonido pero se quedarán dormidos sentados.

También habrá quien se despierte con el primer sonido y otros que lo harán antes de que suene; éstos últimos son los más responsables y conscientes, mientras que los anteriores son los que se debaten en la inconsciencia o porque les duran muy poco los estados conscientes. Los primeros ejemplos son los que hicieron oídos sordos a éste llamado para el cual ellos mismos se habían comprometido.

Y qué significa el haber hecho caso o no a éste llamado? Comparémoslo con nuestra vida diaria: Si nosotros no nos levantamos a la hora indicada, ¿Qué va a pasar?. No tendremos tiempo de arreglarnos, bañarnos o desayunarnos para tomar el bus a tiempo. Llegaremos tarde al trabajo y todo ello acarreará mil y un problemas, que nos impedirán cumplir con nuestros compromisos económicos y familiares. Esto es lo que a algunos de nosotros nos hará levantarnos de manera definitiva de la cama, porque si seguimos durmiendo, nos preocuparemos y estaremos angustiados por la tardanza y las consecuencias posteriores. Y ¿A dónde podríamos llegar tarde en todo esto? Podríamos llegar tarde a estar completamente conscientes, no pudiendo asumir el lugar, el puesto que nos toca a cada uno de nosotros, en los acontecimientos venideros.

Ciento cincuenta años antes de Cristo, un grupo de seres humanos (todos inquietos a través de la misma Comunidad Mental), dejaron diversos lugares de Israel y se reunieron en el desierto, a orillas del Mar Muerto; congregándose para preparar algo que era inminente, que podría ocurrir de un momento a otro, y para lo cual habían de estar preparados, alertas, vigilantes y despiertos. Esas personas eran los Esenios. Sabían que algo muy grande venía; lo habían logrado interpretar en las escrituras, y de alguna manera
ellos sabían que su responsabilidad se relaciona­ba con la información. Sabían también que seguían recibiendo revelaciones; que ese vínculo jamás se había roto y que esa información, siempre presente y actualizada se iba a cumplir pronto.
Hoy en día, nosotros somos llamados por una fuerza miste­riosa que nos motiva de manera imperiosa, a ir al desierto, permaneciendo despiertos, aquel desierto es el de nuestro propio interior. Este nos invita al aislamiento, al contacto interno con uno mismo, y luego fortalecidos, la misma fuerza nos lleva a buscar el origen de ese llamado que estamos recibiendo, un llamado que es el producto de una Misión Cósmica; de algo que viene inspirado desde "arriba". Ya sabemos la fuente, son los ángeles de la antigüedad, los mismos mensajeros de hoy. Y los mensajeros nuevamente están haciendo el llamado, porque nuevamente estamos de alguna manera, preparando el camino; pero ahora en forma colectiva, compartimos la responsabilidad. Y en medio de nosotros se están preparando quienes tendrán que avisar al resto, que el camino ya está preparado para ser recorri­do, que el tiempo ya llegó y que ocurrirá todo cuanto estaba dispuesto que ocurriese.
Ahora lo único que podría resultar problemático es que
desoigamos el llamado, prefiramos seguir durmiendo y perda­mos la oportunidad que nosotros mismos pedimos. ¡Qué proble­ma sería!... que no todos estemos preparados, que no todos asumamos nuestros puestos y que no estemos allí cuando y donde se nos necesite.
No nos consideremos nada especial. Sepamos que si nosotros no vamos a nuestro trabajo, obviamente que después de esperar­nos un tiempo prudencial, nos reemplazarán, pudiendo ser esto definitivo. Todos somos necesarios pero ninguno indispensable dentro de ésta Misión, que es una entre tantas que se están preparando para asumir un rol.
La vivencia comunitaria de los esenios, en el siglo primero antes de Cristo, la redacción y reproducción artesanal de los escritos sagrados (allí en medio de la soledad y silencio) era una forma de anticipar el gran cambio. Estar allí, trabajar allí significaba grandes renuncias, como exigen las grandes empre­sas y las grandes inversiones, como en la parábola de la Perla de Gran Precio. Había mucho trabajo que hacer, había que estudiar y prepararse bajo una autodisciplina, para delegar después, recibir y transmitir la información que con el tiempo y por la acción del engañador fue degenerada, alterada, contaminada, perdida. Hoy en día nos encontramos bajo una misma situación. Cuando tuvimos acceso en Marcahuasi a la caverna (6) y vivimos aquella experiencia con el anciano, él nos dijo que la Hermandad Blanca necesitaba miembros receptores de la posta que necesi­taba gente que sirviese de puente entre la Hermandad Blanca del Universo y la de la Tierra. A partir de ese momento, asumimos nosotros que Misión Rama debe establecer esa misma relación de comunidad que tenían los esenios, cortando sus lazos y dependencias anteriores, entre ellas el error. Sabíamos que llegaría el tiempo en que la forma exterior se reduciría a un nombre, que cual etiqueta, podría ser desechada sin mayor dolor; pues el ejemplo es evidente, todos sabían quienes eran los esenios pero nadie conocía quién era un esenio, porque era más un estilo de vida que una afiliación partidaria o sectaria. En la actualidad, sin necesariamente tener que ir al desierto, encontra­mos que estamos en el desierto de la vida espiritual. Sólos, pero paradójicamente más acompañados que nunca.

La inconsciencia general nos hace sentir la soledad y la incomprensión; pero bien sabemos que dicha incomprensión y hasta rechazo, nos otorga la libertad más plena, pudiendo valorar la soledad constructiva y mística en medio de la muchedumbre. Es por eso que ahora, y aunque no estuviese necesariamente juntos, en un mismo santuario, recinto, comunidad física, etc., la unidad que estamos estableciendo es a nivel espiritual es el puente que nuestro trabajo está creando, estrechándonos y rela­cionándonos para que algún día a través nuestro, se afirme una comunidad física concreta y material, donde se pueda entregar lo recibido de los mensajeros y desde allí al mundo entero.


Fragmento del Libro Los Guías Extraterrestres y la Misión Rama.


sábado, 27 de diciembre de 2014

Sixto Paz: contacto extraterrestre, escrito por Quico Pérez-Ventana

A Sixto Paz Wells se le ha encomendado la misión de difundir un mensaje de paz y esperanza por parte de los seres del espacio. Cada año recorre una veintena de países, comparte experiencias con otros contactados e insiste en proclamar sus propias conjeturas sobre el origen de la humanidad y el universo. Sus palabras, doctas, dueñas de la seguridad de quien cree estar diciendo la verdad, le han llevado en un par de ocasiones a la sede de las Naciones Unidas para hablar sobre los ovnis, que para él son artefactos voladores muy identificados. Nacido en Perú, recientemente visitó España y bajó por vez primera a Andalucía. Momento de volver la vista a sus contactos con extraterrestres.
Martes Santo. Sevilla se echa a las calles buscando los rastros de las Sagradas Imágenes. Otros, inquietos ellos, acuden al salón de actos del edificio de la ITV en Gelves para asistir a la conferencia de Sixto Paz, líder de un grupo peruano de contactados con extraterrestres.
Los carteles anuncian la I Conferencia de Ufología. Organiza Universal Radio, emisora local de Gelves, que cuenta en su programación con espacios de esta temática. Horas antes, estaba prevista la celebración de un encuentro con la prensa que resultó ser una charla familiar. Al parecer, los ovnis no gozan aún del beneplácito de los informadores, aunque sí del interés y la curiosidad de una concurrida parroquia de informados. Por mi parte, encantando de poner rumbo hacia la aventura mas maravillosa jamás contada. Y no me refiero solo a los platillos volantes.
Antecedentes
«En 1974 me inicié, junto a un grupo de personas, en una experiencia de contacto extraterrestre que ha sido dada a conocer a nivel mundial por decenas de periodistas. En cinco ocasiones, comunicadores profesionales nos han acompañado a avistamientos programados con anticipación a través de comunicación psicográfica o escritura automática, una forma de telepatía instrumentalizada».
Ovnis_SOS_300El primer periodista que se hizo eco de estos acontecimientos fue Juan José Benítez, cuyo éxito editorial contribuyó a añadir fama al grupo. Benítez, por entonces en La Gaceta del Norte, se desplazó hasta Perú y vio aparecer dos ovnis en los arenales de Chilca, tal como se le había anunciado. Posteriormente, redactó sus conclusiones en la obra Ovnis: S.O.S. a la Humanidad (1975).
Sixto Paz se crió en un ambiente permeable a la posibilidad de vida extraterrestre. No en vano, su padre era un eminente ovniólogo desde la década de los 50. A los dieciocho años leyó una noticia en un diario peruano sobre un proyecto de investigación del fenómeno ovni, Ozma, que consideraba la captación de los sonidos del espacio como posibles fuentes de comunicación extraterrestre. Se utilizarían radiotelescopios instalados en Virginia para recibir esos mensajes y decodificarlos, y, al tiempo, enviar al espacio una onda mental telepática. La noticia hizo que su padre organizara una conferencia sobre la telepatía como transmisión del pensamiento a distancia. Al regresar a casa, Paz comentó a su familia la posibilidad de que realmente hubiera extraterrestres que quisieran comunicarse con la humanidad.
«Como un juego, la noche del 22 de enero de 1974, en presencia de mi hermana y mi madre, hice la prueba frente a unas hojas de papel, acordando que al primero que le vinieran a la mente ideas que no fueran suyas las anotaría. Pasados quince minutos sentí la reacción convulsiva de la psicografía y escribí esto: sala de hogar, buena para la comunicación. Me llamo Oxalc, soy de Morlen, satélite de Júpiter al que Uds. llaman Ganímedes. Podemos comunicarnos más adelante».
Contacto
«Al día siguiente se reunieron veinte personas para volverlo a intentar –continúa Sixto–. Yo no deseaba hacerlo, porque ni quería engañarme yo ni engañar a nadie, y menos hacer el ridículo. Pero recibimos un nuevo mensaje. El supuesto extraterrestre nos invitó a que fuéramos a sesenta kilómetros al sur de Lima, porque el 7 de febrero, a las 21 horas, veríamos aparecer su nave. Esa sería la confirmación de que el contacto era real».
Cuando llegó el día y la hora indicada, el grupo vio un resplandor de luz detrás de unas colinas. Salió, comenzó a moverse y se pudo ver un objeto de forma lenticular, brillante, que fue descendiendo hasta colocarse unos ochenta metros por encima de sus cabezas. Todos captaron en sus mentes un mensaje: «No bajamos en este momento porque Uds. no están preparados. Habrá una preparación, un tiempo y un lugar».
Los contactos se repitieron. Los mensajes fueron recibidos por otras personas del grupo. Todos obtenían las mismas respuestas a las mismas preguntas. Seis meses después, los extraterrestres, a los que empezaron a llamar ‘guías’ o ‘hermanos mayores’, les pidieron que hicieran una salida en grupos no mayores de siete personas a un lugar llamado La Mina, una cantera abandonada en el desierto de Chilca. En ella, Sixto Paz tuvo su primer contacto personal con Oxalc.
«Inexplicablemente, me adelanté a los demás por un fenómeno de teletransportación, y contemplé una media luna dorada de diez metros de diámetro que estaba sobre el suelo. De ella salió una persona con los brazos levantados, y en mi mente, con toda claridad, como si me hablasen al oído, capté ‘ven’. Llegué a la luz, la atravesé y sentí náuseas. Era tan intensa que me obligó a cerrar los ojos. Cuando los abrí vi una persona ante mí. Metro ochenta, ojos marcadamente oblicuos, frente amplia, pelo lacio que le caía detrás de los hombros, contextura robusta, traje blanco con cinturón y unas botas. No movió los labios, pero le escuché con claridad: ‘Yo soy Oxalc, el mismo que se ha comunicado contigo desde el principio. Esto que has atravesado es un xendra, una puerta dimensional, un umbral en el espacio-tiempo’. La persona que atraviesa un xendra es desmaterializada, anulando su cohesión molecular y parte de su peso atómico, y es proyectada hacia otro lugar. Me pidió que le acompañara a Ganímedes, a 600 millones de kilómetros de distancia. A los pocos pasos a través de la luz, salí a un lugar totalmente distinto a lo que era Chilca».
Ganímedes
Sixto contempla entonces un valle entre montañas con unas grandes estructuras en forma de cúpulas. Oxalc le explica que este es el centro neurálgico de Morlen, la Ciudad de Cristal. Ellos no son naturales de allí. Llegaron hace 20.000 años a la luna de Júpiter, donde han establecido colonias mineras.
Los hermanos Sixto y Carlos Paz Wells en los arenales de Chilca, al sur de Lima. Foto: J.J. Benítez.
Los hermanos Sixto y Carlos Paz Wells en los arenales de Chilca, al sur de Lima. Foto: J.J. Benítez (Ovnis: S.O.S. a la Humanidad).
«¿Qué vi allí? Tienen grandes invernaderos donde producen sus alimentos. No hay tierra vegetal, no hay vida natural. Toda la vida es artificial, controlada por su tecnología. Sus ciudades se extienden en formas subterráneas. Las casas tienen forma de domo, sin ángulos. Los extraterrestres tienen desarrolladas facultades psíquicas que nosotros tenemos dormidas. Es el caso de la clarividencia, que permite ver el aura. Ello les posibilita apreciar el mayor nivel evolutivo de algunos, que son llamados a dirigir a la comunidad. Por esta razón no tienen elecciones democráticas. Se dividen en sexos, pero solo se unen sexualmente para procrear. Y no se divorcian. La clarividencia les permite no equivocarse en la elección. No tienen religiones como las nuestras. Cada uno es sacerdote de su propio templo interior, de la ceremonia más sagrada, que es la vida misma. Su religión se basa en creer en un dios, en una relación profunda e intensa con el prójimo. Tampoco tienen dinero. El trabajo para la comunidad les permite recabar de los almacenes lo que necesitan».
Cuando volvió de la luz, Sixto creyó haber estado varios días ausente, pero habían pasado solo quince minutos, lo suficiente para que el grupo llegara al lugar y lo viera salir de la luz. Posteriormente, muchos otros miembros del grupo han repetido experiencias similares.

«CUARENTA PERIODISTAS AVALARON NUESTRO MENSAJE»
–¿Qué diferencia existe entre su planteamiento y el de cualquier religión?
–La religión se basa en la fe. Nuestro mensaje, en un hecho concreto y material. Hablamos de una información supuestamente dada por extraterrestres. Nos transmiten una interpretación más de la historia de la humanidad, en la que no necesariamente tenemos que creer. Pero si las religiones son uniones en torno a un mensaje, sí hay elementos comunes. Todas se basan en la creencia en un dios, y la única forma de entrar en contacto con ese dios es mediante la fraternidad con el prójimo.
–¿En algún momento tiene usted dudas sobre todo esto que declara con tal rotundidad?
–Si esto lo hubiera vivido yo solo, si fuera el único que testificara sobre esta realidad, tendría que planteármelo todos los días a todas horas. Pero hemos tenido cinco avistamientos junto a periodistas. La última vez fue en marzo de 1989. Cuarenta periodistas de ocho países vieron, fotografiaron y filmaron las naves que, como se anunció previamente, aparecieron. De esta manera verificaron que el mensaje de alternativa y esperanza del Grupo RAMA está avalado por ellos.
–¿Durante estos años ha tenido el mensaje la repercusión que usted y ‘ellos’ esperaban?
–He participado en programas de máxima audiencia y las cartas llegan de todo el mundo. En la Universidad de Medellín, delante de 1.600 alumnos, estuvimos en una mesa redonda junto a astrofísicos. Hablaban de fenómenos atmosféricos, errores de observación, afanes de personas sin escrúpulos, fraudes, basura espacial… Les pregunté si alguna vez habían visto algo que no supieran interpretar. «Bueno –respondieron–, de vez en cuando vemos extraños bólidos que hacen cosas raras». Y eso es, exactamente, un ovni. No quieren dar el brazo a torcer. Aceptémoslo: no hay forma científica de estudiar el fenómeno ovni porque desafía las leyes de nuestra física.
–¿Por qué no se muestran más abiertamente?
–¿Quién ha dicho que no se muestren? Desde el 11 de julio se ven sobre el cielo de México. En los últimos años está habiendo avistamientos increíbles por todo el planeta. Lo que pasa es que no se le da mayor popularidad.
–¿Por qué no un contacto directo con los gobiernos?
Los gobiernos están al tanto de todo esto. El choque cultural a niveles político, social, económico y religioso sería tan fuerte que hay intereses creados de por medio para ocultar estas informaciones. Los extraterrestres nos conocen mejor que nosotros mismos. Si somos capaces de hacer lo que hacemos con nuestros congéneres, ¿qué no haremos con el que viene de fuera? Ellos nos pueden hacer daño defendiéndose ante nuestra agresividad. Su propia presencia podría ser el desencadenante de nuestra autodestrucción.

Una de las comunicaciones psicográficas del IPRI. Foto: J.J. Benítez.
Una de las comunicaciones psicográficas del IPRI. Foto: J.J. Benítez.
La Misión RAMA
Durante este primer contacto directo, los guías enseñaron a Sixto Paz unas imágenes en diferentes pantallas sobre lo que podría ser el futuro de la Tierra. Según ellos, se avecinaba una serie de guerras e, incluso, un asteroide podría chocar contra este mundo o alterar su campo magnético, produciéndose una reacción en cadena en todo el planeta. Ellos dicen que las profecías se pueden modificar. El ser humano tiene capacidad de anticiparse a los acontecimientos y crear aquello en lo que cree. No es fácil modificar un futuro colectivo, pero se puede conseguir a través de un estado mental positivo.
Esto, al menos, pudo intuir el grupo de Sixto Paz cuando, en un nuevo contacto, un ser más alto que Oxalc les encomendó una misión de irradiación: transmitir a la humanidad un mensaje de positivismo, de esperanza, de transformación del mundo a partir de la transformación individual de cada uno de nosotros. Y de mutuo acuerdo pasarían a llamarse «Misión RAMA». Ra (sol) y Ma (tierra). Sol en la Tierra.
La Misión RAMA no es una secta, aunque lo pueda parecer. «Ya hay demasiadas religiones sobre la Tierra. Los contactados no somos personas llamadas a dirigir ningún movimiento. Anunciamos cambios, pero los mensajes trascienden a los mensajeros. Es importante que las religiones continúen indefinidamente, pero sentándonos todos en una misma mesa, cada uno creyendo lo mismo en esencia pero diferente en forma, respetándonos, tolerándonos y comprendiéndonos. Viviendo todos la doctrina del amor conseguiremos el gran ideal. Esto lo hará la humanidad, no los contactados».
A pesar de ello, el peruano ya es un verdadero profeta para miles de personas de todos los países del mundo. De sus palabras se desprende que la mayoría de nuestras religiones son el resultado de experiencias de contacto extraterrestre. «No es que los hayamos confundido con dioses o ángeles. Es que ellos han traído un mensaje espiritual. Estos seres no solo están más avanzados en cuanto a tecnología, sino en los planos moral y ético. Si no fuera así, hace tiempo que seríamos ratas de laboratorio, y lo que somos es bebés probetas. Para ellos somos un jardín de infancia donde prueban técnicas que les permiten avanzar y lograr niveles superiores».
Ovni fotografiado en 1974 por un miembro del IPRI en la zona peruana de Huancayo. Publicada en el libro de J.J. Benítez «Ovnis: S.O.S. a la Humanidad».
Ovni fotografiado en 1974 por un miembro del IPRI en la zona peruana de Huancayo. Publicada en el libro de J.J. Benítez «Ovnis: S.O.S. a la Humanidad».
La Humanidad
Según la teoría de Sixto Paz, elaborada tras un exhaustivo análisis de los mensajes recibidos a través de la psicografía, nuestra historia es mucho más compleja de lo que nosotros pensamos. La humanidad de la Tierra –los seres del espacio también son humanos– es el resultado de experimentos genéticos, hibridaciones y mestizajes. En el pasado hubo deportaciones de extraterrestres, naufragios estelares y hasta colonizajes. «Ellos son, en cierta medida, nuestros antepasados. Si no tomamos en cuenta el eslabón extraterrestre, la evolución de la humanidad no tiene ni pies ni cabeza. Durante toda la historia han venido muchas civilizaciones. Unos para llevarse muestras de minerales y materias primas, y otros para tener un contacto material con la humanidad».
Los extraterrestres –sin apartarnos de las enseñanzas de Sixto Paz– creen en la reencarnación, en las vidas sucesivas. Un ser humano es como un actor teatral que al terminar la representación se quita el maquillaje, deja atrás el guión y sale a la calle como es él, no como el personaje que ha interpretado. Es como un alumno de cualquier escuela. Requiere tantas vidas como sea posible para pasar a un plano inmediatamente superior.
«En nuestro planeta prima el ego interior. Nos creemos demasiado el papel que nos ha tocado interpretar. Es bueno comprometerse con el papel, pero no tanto. No puedes olvidar que eres un actor, que cuando termine la función no puedes seguir creyéndote ese personaje. El espíritu no tiene sexo. En una vida eres hombre y en otra, mujer. Vas pasando por todas las experiencias humanas para ir creciendo en conciencia».
Puertas dimensionales
En abril de 1986, Sixto Paz pisó por primera vez el interior de una nave. Le llevaron a una ciudad distinta de la que él había conocido desde el xendra. El peruano afirma haber visto en aquel lugar más de 12.000 personas que habían sidoextraídas de la Tierra en los últimos 300 años. En diferentes zonas de nuestro mundo, como el Triángulo de las Bermudas o el Triángulo del Dragón, se abren puertas interdimensionales de forma natural. Todo lo que se pierde a través de ellas aparece en otro espacio-tiempo. Lo que hacen los extraterrestres es meterse con sus naves y rescatar a esta gente que se pierde. Posteriormente, las llevan a sus ciudades y las preparan para ser devueltas.
«Esta gente me dijo que el futuro de la Tierra ya empezó a alterarse, para bien de la Humanidad, en una millonésima de grado, suficiente para que ese margen de variación vaya siendo mayor con el paso del tiempo».
Sixto Paz durante su conferencia en Gelves (Sevilla) en abril de 1993. Foto: Jesús Vargas.
Conferencia de Sixto Paz en Gelves (Sevilla), abril 1993. Foto: Jesús Vargas.
Epílogo
¿Por qué un grupo de jóvenes peruanos? No fue el azar. Si la comunicación se hubiera mantenido con individuos con cierta representatividad política o religiosa, estos se pensarían dos veces hacer pública la verdad por miedo a perder su prestigio.
Muchas personas de este mundo creen que no estamos solos. Seres humanos del norte, sur, este y oeste han visto en el cielo fenómenos sin explicación. Sueñan con tener compañía en el Universo. Hermanos mayores que un día se presentarán ante nosotros, los menores, y nos ayudarán a alejar el odio y la crueldad de nuestro corazón.
Sixto Paz pasa por ser un hombre honesto, intelectual. Cierto es que entre creer en los ovnis y aceptar como válida su revolucionaria teoría media un abismo. Pero el hombre está capacitado para dirigir un poquito mejor los designios de este injusto y maltrecho planeta. En su mente y en su espíritu hay potencial para indagar más allá de los cinco sentidos. Y ese cambio empieza en muchos de los valores que promulga Sixto Paz. Los asistentes de su conferencia en Sevilla ya miran al cielo con otros ojos.

JESUCRISTO, LA EXALTACIÓN SUPREMA DEL AMOR
Habla Sixto Paz: «En la Tierra, a pesar de las dificultades y adversidades, los hombres pueden llegar a amar hasta la exaltación suprema, es decir, a perdonar, siguiendo el ejemplo de Jesús en la cruz». No podía faltar en el contenido de su mensaje la figura de Jesucristo.
«Los extraterrestres dicen que Jesús fue una persona que a través de múltiples reencarnaciones alcanzó un alto nivel de evolución. Ya no necesitaba reencarnarse más y, sin embargo, por amor a la humanidad, aceptó volver a nuestro mundo para, en una simbiosis cósmica, facilitar sus siete vehículos e incorporar al Hijo de Dios. Sería la manifestación de Dios proyectada desde el universo mental al material».
Según el relato de Sixto Paz, María fue la elegida. Sus padres, Joaquín y Ana, no podían tener hijos. Se les apareció un ángel e hicieron una oferta: si nacía un niño, lo entregarían al Templo. De esta forma, cuando María cumplió los tres años, fue entregada a esta institución como una virgen que jamás tendría relaciones sexuales con ningún hombre. A los once años, los sacerdotes vieron que la niña era demasiado especial. Tenía contacto con unas entidades que ellos no veían. Dispusieron, pues, que fuera dada al matrimonio y le buscaron un hombre anciano y viudo que tenía ya cinco hijos, alguno mayor que ella. La tomaría, por tanto, más como ama de llaves que como esposa. Cuando María quedó embarazada, una cosa estaba clara: él era demasiado mayor para ser el padre.
«No es cierto que no los recibieran en Belén. Los judíos son muy hospitalarios entre sí. Lo que pasó fue que le sobrevinieron los dolores del parto antes de llegar y tuvieron que buscar refugio en una cueva bajo una colina. En este lugar, tres seres de luz procedentes de una nube también luminosa efectuaron a María una cesárea cósmica y extrajeron el niño, por lo que María fue virgen antes, durante y después del parto».
«Los primeros –continúa Sixto– en rendirle homenaje fueron los extraterrestres, ya que, siendo de la Tierra, tenía un nivel evolutivo superior al de ellos. Era considerado como el ‘Gran Señor del Mundo’. Cuando Jesús cumplió dos años, le visitaron unos reyes magos de Oriente. Pertenecían al Gobierno Interno Positivo del planeta. Guiados por una nave, traían la misión de ayudar al niño a sobrevivir económicamente en Egipto y comprobar si era el que anunciaban las profecías. Para ello le enseñaron objetos que le habían pertenecido en anteriores vidas y Él los reconoció».
Jesús inicia su vida pública. Todavía la incorporación del Hijo de Dios con el Hijo del Hombre no ha sido definitiva. Prueba de ello es la tentación a la que se ve sometido durante los cuarenta días de ayuno en el desierto. En el momento de la Pasión sí se ha producido ya la incorporación. Ningún humano podía haber soportado semejante flagelación. Jesús, como Hijo de Dios, es llevado a la cruz, y en ella se produce la separación. Por eso Él exclama: ‘Padre, ¿por qué me has abandonado?’. La respuesta podría haber sido: ‘Hijo, si no te abandono tú no morirías’.
Jesús alcanzó el estado crístico no por morir en la cruz y más tarde resucitar, sino porque allí, en su crucifixión, desnudo, destrozado y abandonado, se permitió decir: ‘Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen’. Él dice que es el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre si no es a través de Él, a través del Cristo. A través de un estado de conciencia que permite amar hasta su exaltación suprema. Se espera de la Humanidad que repita el ejemplo de Cristo.

Texto: Quico Pérez-Ventana. Fotos: «Ovnis: S.O.S. a la Humanidad» (J.J. Benítez, 1975)